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lunes, 12 de agosto de 2013

ENCUENTRO AFECTIVO

SÁBADO, 30 DE ABRIL DE 2011


ENCUENTRO AFECTIVO TRAJO A MÍ, RECUERDOS ENTRAÑABLES


El día miércoles 21 de julio del año presente 2010, recibí una visita sorpresa. Mi hija, Elsa Massiel, salió a atender al visitante. ─Dice, que es Daniel Izaguirre. ─ ¡Que pase Daniel Izaguirre Téllez, mi casa le abre los brazos de afectuosa amistad!, respondí yo, bastante emocionado. Después vino el abrazo efusivo, y las escenas se sucedieron vertiginosamente entre el hoy y el ayer en un recuento expedito para poner al día nuestros agitados recuerdos.

Luego vino otra sorpresa. ─Hombré, hermanó, te traigo el manuscrito de mi vida. Mi propia autobiografía. Mis memorias. Y quiero de vos, unas letras… que escribás algo. ─ ¿Por qué yo?, le pregunté. ─ ¡Porque, somos hermanos de ideas y de lucha! Y nos ha unido la sinceridad de la palabra, de los hechos y del corazón.

Eso me honró y llenó de encomio, a la emoción ya descrita. Vino otro abrazo e inmediatamente, nos pusimos manos a la obra. Se mandó a fotocopiar todo el material, lo ordenó y me lo fue entregando, haciendo las recomendaciones y explicaciones pertinentes.

Y la tercera sorpresa estaba por llegar. ─Mirá, hermanó, éstas son mis canciones. Y empecé a hojearlas. Había una dedicada a la Ciudad de Telica, tierra de mi santa Madre, María Elsa Mendoza Parajón. He, aquí, dos estrofas: “Te quiero cantar mi vida/y decirte con alegría/viva Telica bendita/pedazo de la tierra mía”. // “Señor nuestro desde el cielo/como una brisa sagrada/envíanos una mirada/de esperanza y de consuelo”. Y otra canción que nos llama a la reflexión y no, a la violencia: “El que reflexiona y piensa/el que sabe discernir/canta, descansa y sueña/vive y deja vivir”. Y así, muchas más. De repente, me dice ─Te voy a regalar un tesoro. Es el “Himno de la Construcción”, escrito por el poeta “Chorotega” Antenor Sandino Hernández, el que me fue entregado, por el recordado periodista e hijo del poeta “Chorotega”, Ramón Augusto Sandino Centeno (RANSAN), en el mes de junio de 1974, especialmente para el Sindicato de Carpinteros Albañiles y Armadores y Similares de León (SCAAS).

Dice entre otras estrofas:

Porque somos la fuerza impulsora
Que en el átomo duerme y se hace mar,
Los que hacemos banderas del Espacio
Nuestro cuerpo en alto al trabajar.


Porque somos el ímpetu que lleva
Vivo gérmenes de amor y libertad,
Porque somos el impulso de la rueda
Que mueve como el sol la voluntad.

Con esta avalancha de sorpresas, Eligio Daniel Izaguirre Téllez, se despidió con un más grande y profuso abrazo, inspirando en mí, el de escribir una introspección o repaso de esa vida de sacrificio, entrega y sinceridad, con que, Daniel Izaguirre Téllez, ha sabido imprimir a su enérgica existencia, siendo su lema: “Yo escribo pero no busco/oro, dinero, ni fama/yo escribo para decir/lo que otros saben/y callan”.

De su expediente, me encontré con un cuadernillo: “Mi colaboración con el periodismo”. En el documento hace desfilar a todos los periodistas, aquellos que visitaban el sindicato de la construcción, aquellos que entablaron amistad con él, y que, a lo largo de su vida, fueron expresándole su amistad, la que él acogió sin distingo de ninguna naturaleza: los periodistas de la Asociación de Periodistas Independientes de León (APIL), y de la Asociación de Periodistas (APL).

Eligio Daniel Izaguirre Téllez, nace en un barrio laborioso de trabajadores, donde hombres y mujeres, de extracción obrera y campesina han proclamado con hechos, su actividad y valentía. Él vio la luz del mundo un 1º de enero de 1945, en el seno de una familia humilde, pero digna, cimentada en profundos principios morales.

Su niñez llena de vicisitudes y pobreza, lo obliga desde tempana edad, a buscar el pan nuestro de cada día, en múltiples trabajos y desempeños, donde conoció la dureza del trabajo del campo y la ciudad y los maltratos a que fue sometido.

Eligio Daniel, fue así, que en los “ásperos hornos del trabajo” fue cincelando su carácter, su interés y preocupación por la defensa de los trabajadores. Y ya para 1967, ─nos dice en su autobiografía─ ingresa al Sindicato de Albañiles, Armadores y Similares de León (SCAAS), año en que también se relaciona con Rafael Rufino Abarca Mendoza y Guillermo Inocente Ramírez, dos destacados dirigentes de esta ciudad de León.

Desde ahí, Daniel Izaguirre, fue consolidando sus conocimientos sobre el sindicalismo, organización y defensa de los obreros; y sobre todo, fue acopiando ideas claras sobre la lucha que debía mantener por la emancipación de su clase, y por las conquistas de mejores condiciones humanas, de vida y por la dignidad de los trabajadores, en una sociedad justa. Nace así, la sinceridad, disposición y disciplina, en la forja y talla de un dirigente leal.

Eligio Daniel Izaguirre Téllez, emerge en ese mismo año (1967) y de manera vertiginosa; lo vemos aparecer en el escenario revolucionario, se incorpora a la vanguardia político-militar el FSLN, e inicia su trabajo de concientización en las filas de otros sindicatos y el de captación de hombres y mujeres para la lucha contra la oprobiosa dictadura somocista. Y es así, que también se inicia, la secuencia de amenazas, acoso, persecuciones, capturas y torturas de que fue objeto durante toda su vida de lucha sindical y revolucionaria.

Yo empecé a tratar a Daniel Izaguirre en el año de 1972-73. En ese tiempo yo trabajaba con Santos Valentino Ruiz, llevándole noticias a la Radio Circuito y haciendo la Sección Cultural; igual que con Francisco Darce Blanco, al que además, hacía la sección Comentarios Dominicales, como el del domingo 16 de septiembre de 1973, titulado “En golpe militar al Presidente Salvador Allende, involucrados la CIA y la International Telephone, Telegraph (ITT)”.

─Querés agarrar, buenas noticias, ─me dijo, Alí Abarca Meléndez, buscá a Daniel Izaguirre Téllez del SCAAS. Es buen elemento. Y en verdad, que la noticia estaba a la orden del día, de toda clase de noticias, sobre todo, de los trabajadores y los sindicatos. Los periodistas llegábamos a la oficina del SCAAS y a todos, nos atendía con amabilidad, gentileza y deferencia. Así, lo fui tratando y conociendo, al gran Eligio Daniel Izaguirre Téllez. Hombre franco, sincero y sencillo, con la verdad en la mano y de la mano con ella. Y lo conozco, hasta el día de hoy en que trazo estas líneas, y en que todavía, Daniel, mantiene su lema: “…yo hablo, lo que otros saben y callan”. Daniel Izaguirre, es un hombre cabal, lo testifica su larga trayectoria de lucha.

Y de esta larga trayectoria a la que me refiero, Daniel, aparece por el año de 1967 ingresando al SCAAS, me dicen sus memorias. Y en ellas, va haciendo un recuento detallado de conocidas personalidades del mundo sindical, obrero y político. Daniel se foguea, al lado de Rafael Rufino Abarca Mendoza y Guillermo Inocente Ramírez. Y es en el mismo año de 1967, en que se relaciona y traba amistad con simpatizantes del FSLN, año duro por cierto, de mucho sacrificio:

27 de Agosto, caen los compañeros en la Jornada Heroica de Pancasán: Silvio Mayorga Delgado, Rigoberto Cruz, Francisco Moreno, Otto Casco,Fausto García, Oscar Danilo Rosales, Nicolás Sánchez, Carlos Reyna,Carlos Tinoco y Ernesto Fernández

21 de Octubre, es asesinado cruelmente René Carrión López,en el Comando G.N. de
León. Persecución y captura a conocidos dirigentes estudiantiles: Sócrates Flores, Guillermo Lanzas y es ferozmente torturado Richard García Navas.

4 de Noviembre, son capturados, torturados y asesinados: Casimiro Sotelo, Edmundo Pérez, Hugo Medina y Roberto Amaya, en la ciudad capital.

Y en un ambiente de mucha represión, Daniel Izaguirre, trabaja, lucha y se adiestra en la concientización de los miembros de los Sindicatos Hospitalarios, de la UNAN, del INSS y del SCAAS; también participa en la formación del Comité de Organización Sindical (COS), y de apoyo a la asociación de mujeres AMPRONAC. Este ejercicio de acción e instrucción, le va a permitir una verdadera habilidad para una cuidadosa selección, de futuros colaboradores y cuadros políticos del FSLN, en un febril crecimiento del movimiento sindical en León.

Sus estudios sobre sindicalismo, cursos políticos-ideológicos, su entrega y sacrificio y la ejemplaridad de dirigente, lo llevó a ocupar cargos en la Junta Directiva y de Vigilancia del SCAAS; Asesor Negociador, ante la Cámara Nicaragüense de la Construcción, participación en la creación de la Federación de Sindicatos de Carpinteros, Albañiles, Armadores y Similares; todo ello, junto a otros relevantes dirigentes del sindicalismo regional y nacional, y siempre él, ahí estaba, en representación del SCAAS de León.

A Daniel se le ve participando en grandes huelgas, como por ejemplo: el de la construcción (1973), la que fue dirigida por el SCAAS y que pertenecía a la Confederación General del Trabajo CGTi (independiente), huelga con la que se fueron con más de 5 mil obreros y cuyo objetivo era el de abolir las 60 horas de trabajo, impuesta por Somoza (en decreto del 10 de enero del 73), y además, sobresale porque esta huelga, desafió abiertamente el estado de sitio que impuso el dictador. Otra de las huelgas fue la de los Hospitalarios (1973-74), iniciándose en el Hospital Vélez Páiz, y a la que se sumaron siete centros asistenciales del país, por lo que a Daniel, le tocó recorrer varios departamentos de Nicaragua, solicitando la solidaridad. Como hemos visto, en el recorrido de estas líneas, a Daniel, lo vemos que aparece aquí, y aparece allá en los comités de barrio, en las campañas pro libertad de reos políticos, en las movilizaciones contra el alza del agua y la luz… ¿y en donde no estaba Daniel?, es muy difícil no encontrar su presencia, en el palpitar diario de la vida sindical, obrera, estudiantil, periodística y social de su León de Nicaragua, y también a nivel nacional en los congresos de la CGTi, y de los Congresos Estudiantiles de la UNEN. ¿Se ha valorado a este hombre? ¿Su trabajo, sacrificio y lealtad? Creo que no. Por lo menos, a Daniel, se le debe el reconocimiento, de ser un verdadero luchador por las causas nobles de un pueblo y sobre todo de la causa obrera.

Leer las Memorias de Daniel, no solamente es un recuento de sus reminiscencias, sino, que esta documentación es de gran utilidad, porque en ella encontramos datos: fechas, lugares, casos, hechos y personas, de los cuales en algunos fuimos testigos, en otros tuvimos experiencias vivenciales, o fuimos protagonistas directos; y además, refresca nuestras propias evocaciones de aquellos acontecimientos que dejaron honda huella en nuestra vida, en la historia local y nacional, y dar un repaso de esa larga lucha que se tuvo que librar, para derrumbar la oprobiosa dictadura criminal de los Somoza.

Y, para despedirme, con el mismo abrazo efusivo que nos dimos al principio, te dejo mi poema que te lo dediqué a ti y a tu hermano Carlos, porque vi en ti y en él, el brillar de la Esperanza, que es la misma esperanza mía. ¡Salud, Daniel Izaguirre!

LA ESPERANZA

Un Homenaje a Daniel y Carlos
Izaguirre Téllez, que al igual que
todo un pueblo: ¡los corazones se abren
a la Esperanza!

***
En el cielo azul de mi León,
y, en la apacible estancia de mi alma,
percibo, una fuerza arrolladora,
que levantando su voz imponente,
bajan desde los cuatro puntos cardinales
festones serpenteantes
de ánimo y energía,
derramándose sonrientes y frescos
en el rostro diáfano de la ¡Victoria!

Y, siguiendo la aclamación
de la lucha ininterrumpida,
compartimos la alegría de vivir
con un pueblo que se corona de auras,
¡En el Arco Triunfal de la Esperanza!

Dignidad y compromiso:
Altar sagrado de los pobres.
Y como Paladines del Amor,
anuncian las buenas nuevas
ceñidas en sus sienes
¡Los verdes laureles de la Esperanza!

¡Oh¡ Mi León, jubiloso y contundente
y con la alegría luminosa de estos Hermanos
encienden de su sencillez copos musicales
en el esplendor de un pueblo
¡Qué espera ferviente el mañana!


11:00 a.m. 13 de septiembre de 1978
Terrible represión contra los periodistas.
“Las Pilas”, El Laborío. Edicamen.

Mi reconocimiento porque es ejemplo de integridad, de entrega y lucha por los intereses del pueblo, de la causa obrera y del Hombre Nuevo.

PEDRO EDMUNDO ICAZA MENDOZA
Poeta y Periodista de la ciudad de León.
Afiliado a la UPN e incorporado al Colegio
de Periodistas de Nicaragua.


sábado, 10 de agosto de 2013

Vino a visitarme el 27 de Octubre de 2011. EMILIANO PANCASÁN

Vino a visitarme el 27 de Octubre de 2011.


REPASANDO SUEÑOS HERMOSOS

Un Homenaje de Siempre a,
                            Oscar Emilio Muñoz Lumbí (el gran Emiliano Pancasán).


“Era el hombre que compartía el dialogo, los problemas personales, las vicisitudes de la lucha y todo lo concerniente a los hombres de su columna.” El Gato Henry.

DÉJAME RENDIRTE MI HOMENAJE IMPERECEDERO:

         Al insigne combatiente y Jefe de Columna, la Gloriosa “Carlos Manuel Jarquín”, el hombre que se paseó por 3 frentes, él es, Emiliano Pancasán, Oscar Emilio Muñoz Lumbí, al que conocí cuando anduve con Bernardo Hernández Rojas (H2O) y Francisco Nicolás Rojas Díaz (Vinicio) y otros compañeros, en aquellos avatares días de la creación de Radio Venceremos: «Voz Oficial del Frente Occidental “Rigoberto López Pérez”» (FORLP), y fue durante la “Ofensiva Final o Insurrección Final”, aquí en León. Y  tengan la plena seguridad que me siento orgulloso, de haber tenido la oportunidad de conocerlo y el honor de entrevistarlo durante la guerra y después del triunfo de la Revolución.  

         Emiliano Pancasán es oriundo de Matagalpa, me dijo su hijo Orontes Emilio Muñoz Mejía, quien se comunico recientemente conmigo, después de la muerte de su padre el 13 de abril de este 2012. “Él nació (Oscar Emilio) un 28 de mayo de 1937. Sus padres fueron Juan Benito Muñoz y Clarisa Lumbí, los que procrearon seis hijos, siendo Oscar Emilio Muñoz Lumbí, el segundo de ellos.”

         En aquellos días de junio de 1979, yo estuve incorporado a la lucha como redactor y voz caracterizada de la radio clandestina, Radio Venceremos, y que ¡en pleno fragor del combate!, supimos afrontar y enfrentar los peligros de ese momento histórico. La misión encomendada para cumplir en ese mes de junio de 1979, como periodistas revolucionarios, miembros de la intrépida Asociación de Periodistas Independientes de León (APIL), era la de sacar al aire una emisora “a como diera lugar". En este empeño participó Alcides Camacho Espinoza y “Toño” Meza, trabajando paralelo a nosotros en el mismo momento, para el mismo esfuerzo y dirigido para tal fin.  La APIl, era una organización periodística muy beligerante, la de un Wilfredo López Valladares, Miguel de Jesús Blandón (Chuno) y la de Eligio Álvarez Montalván, irredento periodista, tío del gran líder estudiantil Edgar Munguía Álvarez ¡El Gato Munguía!, sobre-nombre con que lo conocíamos los muchachos del sector de la Capilla San Juan de Dios (por donde vivió), en la pieza vecina donde se editaba el Universal que dirigía el periodista Dagoberto Sáenz Arauz.

         A Emiliano Pancasán, lo vieron por “El Laborío”, “Sutiava”, “Poneloya”, “Guadalupe”, movilizándose en la parte oeste de la ciudad, de norte a sur, en un trabajo incansable que realizó en todo esos sectores de León. Él se relacionaba con toda la gente y su trato con los combatientes, miembros de su columna, era fuerte, disciplinado, duro; pero generoso, amable, fraterno cuando era necesario. Él era muy amistoso.  Fue uno de los pocos Jefes de Columnas que “siempre dio la cara”; era muy popular, muy querido, no había combatiente alguno que no lo admirara.

          Y cuando dije que lo vieron, es porque todos lo vimos; yo también tuve el gusto de verlo; ¡lo vi! Y lo digo con mucha emoción, recordando esa tarde, en que fuimos recibidos, exactamente: de la esquina de “Luis Mena” (Barrio El Laborío), 4 c. al Oeste, 1 c. al Norte. Pero, primeramente nos recibió “Abel” (Guadalupe Moreno) y después “Jeremías” (Carlos Soza), en la calle que queda de la esquina del “Negro Chencho 1/2 c. al sur; para luego llevarnos  1 c. al norte, esquina opuesta a la Engracia Fonseca, donde estaba “el comando del pueblo”, y allí nos recibió Emiliano Pancasán muy amablemente a pesar de la tensión de ese momento, porque una joven de nombre Mercedes, llamaba apresuradamente a Jeremías –Compita Jeremías, dicen que viene metiéndose la guardia por el Río Chiquito--. Pero él, Emiliano, imperturbable, amable, sencillo y enérgico, daba órdenes a uno y a otro, mientras tomaba un “papel” y escribía algo y nos lo entregó. Era un pase para que nosotros pudiéramos recorrer y trasladarnos por sus vías de comunicación (las que ellos manejaban) de una manera segura. Nos facilitó una camioneta roja de tina, que con su conductor y 2 combatientes más, les ordenó a los “compas” que nos cuidaran y nos llevaran a una importante reunión donde nacería una radio, que vendría a ser, poco después, Radio Venceremos. Esta ubicación era de la Iglesia San José unas 15 vr. al oeste., aunque nosotros, entramos por el lado contrario, el de la “Brisas del Pochote” y Funeraria Bonilla.

         Pero, ¡Quién es Emiliano Pancasán! Pues es el hombre que “se paseo” por tres frentes de guerra. --“Y por gracias a Dios, estoy vivo, no perecí; y pude conocer a grandes y valientes muchachos”, me dice Oscar Emilio, al momento de mi conversatorio con él, a las 8:40 a.m. en mí casa solariega, Colonia 4 de Mayo, casa No. 20, Bo. Zaragoza, el pasado 27 de octubre de 2011, aquí en León.

         Pero antes déjenme decirles que Oscar Emilio, deja una prole numerosa. Siendo ellos: Sabel Victoria, Oscar Fabricio, Orontes Emilio, Erwin Eduardo, Martha Ileana, Roger Emilio, Oscar Emilio, Karla Robertha, Emiliano Lenín, Marvin, Gutner, Erlanda, Itzel, Fany Emily y Fabricio León.

         Podemos resumir el recorrido de Emiliano Pancasán (Oscar Emilio Muñoz Lumbí), así: La primera experiencia la obtiene en Matagalpa, porque él es matagalpino (como lo dijimos). Se incorpora al Frente Norte Carlos Fonseca, en momentos en que la situación se tornó bien difícil para él, pues, llegó al extremo en que no podía ya ni moverse. Era tanto su “color” que lo empezaron a vigilar muy de cerca. --Me encontraba “muy colorado”, por lo que decidí irme al monte, y allí me incorporé a la lucha, y recuerdo nítidamente que anduve con un hermanazo, “Chepe” González--, se queda pensando Emiliano, y agrega: El Frente Norte era dirigido por el Comandante Bayardo Arce Castaño (Chepe León).
         Y me dice, Emiliano, --Que cierta vez, me doy cuenta que iba a haber “movimiento” en Estelí. Y yo, no me podía perder de esta acción... y, sobre todo que allí iba a estar, nada más y nada menos que “Chico” Rivera (El Zorro), con su propia columna. Hice contacto con “8” que era Antenor Rosales, y participo en la primera toma de la heroica Estelí, combatiendo siempre al mando de “El Capi”.
             
         --Y, en una de tantas... estando en el lugar donde me encontraba, llegó Julio Ponce Zavala (David), el que me contó, que tenía la misión de escoger a 10 hombres de mucha confianza, y que le gustaría que aceptara, ¡era para algo muy especial! Y, recuerda dice Emiliano, --que otro, de los diez escogidos, fue un compañero campesino que le decían “Rompe Monte”, de apellido Toruño.; y le decían así, porque era “fiera” a abrir senderos, atajos y trochas, --hace hincapié Emiliano.

         Partieron rumbo al Refugio, donde los esperaba Francisco Rivera “El Zorro”, hermano de Filemón Rivera. Llegaron como a las 6:00 p.m. Y les dijo: --Esta es una misión especial; en estos sacos (2) van unos mensajes importantes y en Honduras tienen que ser recibidos. Pase lo que pase, no pueden caer en manos enemigas. Tienen que llegar a su destino. ¡Recuerden! ¡En estos dos sacos llevan mensajes muy importantes!... repite El Zorro.

         Salen, dice Emiliano, y comienzan a caminar. Se van encontrando con zonas de campo abierto, por lo que tienen que tomar mucho más “medidas de seguridad” para no ser detectados. Llegan a un punto que no hay protección de árboles. Entonces Emiliano propone: --Que bajaran uno a uno, para no levantar sospecha. Y que él iniciaría el descenso y al llegar a determinado punto, les haría señas para que fueran bajando. Y va, que espera… nadie baja. Medio día y nada. Queda solo. Decide penetrar a Honduras y con la contraseña que lleva que era la de: “donde se encuentra la Hacienda Matorrales”, hacer contacto y referir lo acontecido. Dice que caminó como 10 días y que lo hizo de noche, porque de día él lo descansaba, escondido tomando todas las medidas pertinentes.  Llega al lugar convenido (de Honduras), y hace la pregunta a varias personas y no encuentra respuesta.

         Pero de repente ve pasar un carro con placa NS (Nueva Segovia) y se dice: “éste es de allá”; y le parece reconocer al que sacó la cabeza. Sigue rápidamente al carro, aprovechando que se detiene, lo alcanza y le hace la pregunta.  --“Y… Ah, pero sos vos. –Sí, hombre, yo soy el enlace. Era, dice Pancasán, René Fonseca Marenco, hermano de parte de madre de Carlos Fonseca, (con Carlos, yo estudié segundo grado en la escuela del barrio El Laborío de Matagalpa y que hoy lleva su nombre), enfatiza Emiliano.

         Lo ubican en una casa de una señora extraordinaria, conocida como la “Abuela”. Ella atendía a varios compañeros, les daba de comer, los protegía y hasta municiones les compraba con su propio dinero. Allí lo recibió Aracely Pérez (Psicóloga), mexicana, quien lo entrevistó sobre diversos aspectos de su vida y de la lucha.  Después se encontró con “El Zorro” al que le relató todo lo ocurrido. Éste le encargó una escuelita militar en “Arenales” fronterizo con Nicaragua, al mando de 11 compañeros; --Había varias escuelas, pero para graduarse, tenían que pasar, necesariamente, por la Escuela de “Chombo” o sea el destacado hermano, Walter Ferreti. --Te quiero decir también, me interrumpe-- que a Julio y al otro, llamado Lester, los que se llevaron los sacos, fueron severamente sancionados y yo tuve que salvarle el pellejo al tal Julio.

         Resulta, que estando en Honduras, cayeron presos una centena de compañeros. A Emiliano lo llevaron a “Casa Mata”, comando especial de los “Chiapas”, de la guardia hondureña. --Éstos hacen una lista y escogen a 24 compañeros. Nos separan del resto, y a este grupo es al que deportan a Panamá; fuimos muy bien recibido por el General Torrijos. Y después... nada más y nada menos, que al Frente Sur Benjamín Zeledón, a la Base No. 10. Recuerdo que por allí, a esa base, se apareció el Chele Marcos (Oscar Cortés Marín) con otro muchacho.  Y hace memoria Pancasán, como atrayendo el recuerdo... y refiriendo, que al final ─Escogen a tres compañeros para enviarlos como refuerzo a León, al Frente Occidental “Rigoberto López Pérez” (FORLP). Ellos fueron Emiliano, Carlos Colindres y el Chele Marcos, pero Carlos, no llegó a León, quién sabe. Había desaparecido.

         Entre los datos suministrados por su hijo Orontes Emilio Muñoz Mejía, en escritos encontrados por él, nos dice que después de Panamá, su papá: “...fue traslado a la frontera con Costa Rica, bajo la responsabilidad de “Emilio” Coronel Pichardo. Ubicado en la base con el compañero Ernesto Iván Montenegro Báez, operaron en la frontera Mogones, La Flor, Cárdenas, Peñas Blancas y Aduana...”.

          Ya en León, lo ubican en la casa No. 15 de la Colonia Universidad. Allí estaba Doris Meza, Oscar Pérez Cassar (Pin), Róger Deshon (David), Edgar Lang Sacasa (Aurelio) y otros.

         Con Edgar Lang, trasiega unos fusiles hacia el barrio de Sutiava, y luego se dirigieron a Poneloya, donde César Augusto Tífer. A Edgar no lo volvería a ver. Al día siguiente (16 de abril de 1979), llega Silvio Robelo en una Cherokee, --Alistate que acaban de matar a todos los del Estado Mayor en el Reparto Veracruz y la guardia viene para este lado. Y me dice Pancasán, --¡Que salen a toda prisa, increíble, a toda velocidad, con presteza! –Aligerate, que en esto yo me la sé toda, le gritaba Silvio… Salen a todo “tren”. Se meten a unas huertas con todo y camioneta, rompen cercos, abren camino entre unos sembríos, y como pueden, acortan camino, pero de cualquier manera pudieron salir. Al llegar a Sutiava recogen a Ana Isabel Morales, y se dirigen a diferentes lugares. Ese día y los subsiguientes, anduvieron como en 10 casas y muchas veces solamente permanecía por dos horas. Recuerda que lo llevaron a una casa, ubicada de la Casa Prío, ½ c. abajo, donde un Odontólogo, y la señora de dicha casa, cuando lo llamó para que probara “un bocado”, le dijo: “por favor sólo dos horas… ponen en peligro a mi esposo,
a mis hijos y a todos…”. En verdad que la situación era de mucho peligro. Había mucha tensión. Mucho miedo, todo estaba crispado, y nosotros teníamos que estar bien alerta, dice Pancasán.
         –Pero, aunque fuera así, la lucha no se podía detener, sobre todo, en estas circunstancias en la que habían caído, unos de los mejores cuadros del FSLN. Hace hincapié Emiliano, y agrega, que él, Emiliano, estuvo en Sutiava, en casa de la familia Fonseca Bárcenas (de la que tiene muy buenos recuerdos), sobre todo de “La Sobrina”, Ana Rosa Fonseca Bárcenas, la que tenía la misión --siendo una niñita– que, al que le preguntara quien era él, que contestara: “Él es mi tío”. Y desde ahí se convirtió en la “Sobrina Pancasán”.

         --Nuevos cuadros llegan a la ciudad. Valiosos cuadros, y la tarea fervorosa de cada día, era recomponer todo: El Estado Mayor, el tendido organizativo, recuperar los planes o más bien actualizarlos, hacer nuevos planes según la situación. Organizar, entrenar a los compañeros de acuerdo a lo que sabíamos y a la experiencia adquirida en los años de bregar en la lucha. Así se iban incorporando otros hermanos valiosos que de diferentes partes o frentes, habían llegado. La actividad era febril, hermosa, sin desfallecimientos. Todos abrazábamos nuestros sueños: ¡sueños míos, tuyos, y de todos! En fin, eran sueños hermosos que volvían a florecer a pesar del golpe terrible recibido al perder a nuestros compañeros, a los valiosos cuadros del recién aniquilado Estado Mayor.

         Y me dice, Pancasán, emocionado. –Mirá, no importa las vicisitudes que te presente la lucha… los sinsabores de la misma vida… Aquí lo que siempre necesitamos, ¡Oí bien…! ¡Lo que se necesita o lo que uno necesita siempre, es mantenerse firme toda la vida! ¡Firme con un corazón lleno de amor!

         En todo este ajetreo, me dice Emiliano, se fueron sumando muchos jóvenes. Se fueron conformando las respectivas columnas, las escuadras tácticas de combate, las famosas ETC. Yo fui Jefe de Columna, de la “Carlos Manuel Jarquín”, y tenía como político y segundo al mando a Jeremías, Carlos Soza Fonseca; pero había otro, excelente hombre, muy valiente, era El Cachorro Amaya (le tenía una confianza enorme); Tony, Efraín Ortega (no se me despegaba). También, estaban otros Jefes de Columna: Zacarías, Sergio Lira; Rodrigo González (Aurelio); El Chele Marcos, que es Oscar Cortés Marín; Umanzor, Eddy Reyes Baldizón... y los que se me escapan.

         --La lucha fue terrible, pavorosa, nos enfrentamos a uno de los mejores ejércitos de América Latina, a los mejores hombres entrenados de la GN de Somoza. No, no era jugando aquello. Casi, nos matan. Yo salí herido en el lado izquierdo. Me pegaron en la Leona, en el puente. Eso fue terrible. Traían un poder de fuego endiablado. Pero, le hicimos como unas 114 bajas (más o menos).

         “La lucha era muy dura... de mucho peligro, pero hermosa”, habla suave como reflexionando; cierra los ojos, se arrecuesta a la silla “abuelita”, para decir: --Y en esa hermosura de lucha, estaban a flote los mejores valores del pueblo humilde: la solidaridad, la hermandad, el compartir, el proteger, el dar sin esperar a recibir, el cooperar.  Todos estos son principios de verdaderos revolucionarios, de los verdaderos cristianos. ¡La Fraternidad! Noble principio de Augusto C. Sandino, que conlleva la decisión de estar dispuestos al sacrificio, sin buscar y sobre todo sin pensar en prebendas.  

         ¡No importa como se presente la vida! ¡Sí vos creés en algo, pues luchá por ello, y te aseguro que emocionalmente, espiritualmente, estarás preparado para la muerte! Suspiró hondamente, Emiliano.

         --Yo, a pesar de estar solo, pobre, enfermo y abandonado,  a no ser por ustedes los de aquí de León, que hasta han formado una Comisión de Atención y Tratamiento médico a Emiliano Pancasán, ¡Qué hermoso!, siempre me mantengo firme y me mantendré firme hasta la muerte. ¡Ah, espérate! También, gracias a mi hermana Leticia Herrera (comandante Vicky). ¡Tiene un corazón de oro! De su propio sueldo, me estuvo apoyando (1991... cada 17 de mes... como uno o dos años... pero, como a mí me daba mucha pena, dejé de visitarla, aunque ella siempre insistió en que llegara. (y, que cosa: si no estaba ella, me dejaba un sobre). Sólo ella lo podía haber hecho... Oíme, te voy a contar un episodio: duro y doloroso, pero bonito a la vez, muy sentimental. Pero antes quiero agradecer profundamente lo que ha hecho la Comisión de Atención, para la recuperación mía, un abrazo a: Marcia Jirón Mayorga, a María Teresa Zelaya Briones (Katty), a la Dra. Isabel Rizo Morales, y a mis hermanos, Uriel Danilo Altamirano Santana (El Gato Henry), Gabriel Cárcamo Lorío, Aníbal Nicolás Espinoza Maradiaga (Cabezón Aníbal), Salvador Padilla (Chaparro Mariano), Milcíades Montes (Manguerita) y Jerónimo Vargas Téllez. Y un abrazo para la mamá de Marcia, Dña. María Eugenia Mayorga y a todos los de mi columna los abrazo desde la distancia.

         Pues bien, resulta que recién el triunfo revolucionario, yo quedé como responsable de la Defensa de León, con mi gente, los otros, andaban en la marcha hacia Managua. Y de ahí, quedé con el Abastecimiento de la Logística y por supuesto de armas de alto Calibre. Entonces, se aparecieron del lado de Condega, al Reparto Santa María, ubicado al oeste de León y a la salida carretera a Poneloya, José Dolores Talavera (Pedrón) y René Fonseca Marenco (hermano de Carlos), y como los ve que andan mal armado (armas de cacería), le da una USI, al primero, pero lo hace firmar un papel de “traslado de arma”. Se interrumpe, y me dice, ¡fueron días dolorosos los que pasé!, baja la voz y parecía que iba a llorar... Prosiguiendo, relata, --al otro, a René...  Hace una pausa larga,     –le di una 50, pero siempre con papel escrito y firmado, porque “no soy chocho”. Pues bien, esto sirvió para que me quisiera acumular cargos Dora María Téllez. Pero, te voy a decir una cosa... es que ya se había “emponzoñado” una especie de celo raro contra mí.

         --Que culpa tenía yo, que de 100 combatientes que llegaban al Estado a Mayor para gestionar diversas cosas, 99 me pidieran a mí, para que los atendiera. ¡Hombré, yo no tenía la culpa de haberme ganado el cariño de todos! Yo los trataba muy bien, platicábamos de su familia, de que cómo se sentían después del triunfo... Si podía, yo mismo les resolvía... Y si no había como resolverles, yo los trataba con cariño, con familiaridad... Me iba con ellos, andaba con ellos... Aunque algunos eran “rebeldes”, y se metían a “clavos”, pero a mí me hacían caso.

         --Fíjate, que “una de tantas” llega a la oficina del Estado Mayor, al lugar, que me habían dado como oficina para atender, uno de los familiares, donde yo había estado en Sutiava y que era uno de mis muchachos, Ulises Fonseca (Sam). Se presenta ante mí, y me dice: --Dispensame, Emiliano, tengo orden de capturarte. ¿Pero, por qué? –No sé. Eso fue en el mes de octubre de 1979. Y Pancasán, me dijo, que lo llevaron a una casa del Reparto Veracruz. Casa de una apreciable mujer, luchadora incansable, excelente, de nombre Irma Guido. Lo encierran en un cuarto, tapan ventanas y le echaron llave a la puerta. Irma, no sabía quien era la persona que estaba allí. Y entonces empezó a ponerse sentimental, porque una hija de ella, siempre preguntaba ¡qué quién era ese... porqué no lo sacan, y se ponía a llorar! A la par de eso, Emiliano, se había puesto en “Huelga de Hambre”, y no le aceptaba ninguna comida que le pasaba la compañera Irma. Esta se angustió de ver que lo habían llevado y abandonado... Sólo estaba un custodio que tenía también, que darle de comer.  --¡Este hombre se me va a morir aquí mismo! ¡Esto no puede ser! Y se fue al Estado Mayor a presentar su inconformidad --Y llega mi Ángel de la Guarda, la comandante Vicky, (¿sabías vos, que fue suplente de la DN. en 1975? ¡Es una gran mujer! Entonces, comienza a discutir con el custodio que se resistía a cumplir sus órdenes, y le dice: --No sabés ¿quien soy yo? Dame la llave, si no, abro la puerta a patadas. ¡Qué injusticia, exclamó! Por fin fui liberado después de un mes de encierro... Hace una pausa y dice –Y, respiré profundamente aire de libertad.

         Y prosigue, --Ya había inconformidad en mi columna por la desaparición mía. Se estaba presentando un descontento entre los combatientes populares. “Se les decía que andaba en una misión importante” pero ellos no lo creían. ¡Hombré, yo siempre pregunté! ¿De qué se me acusa? y Dora nunca dio la cara durante mi encierro. –“Es que Emiliano Pancasán, era solidario, fraterno y hermano. Él se sacrificaba por sus compañeros. Ese era Oscar Emilio Muñoz Lumbí. Un hombre fuera de serie”, me dice El Gato Henry.

         --Bueno, y vino la dispensa... “Vamos a olvidar todo, vos te vas unos 15 días a Estelí. Vamos a decir que andás en otra misión; te llevás a tu chofer, Ernesto Traver y descansás... Sólo aguantó 15 días y se regresó... a continuar organizando. Como en los años 80-81, lo mandó a traer el comandante Edén Pastora. Estuvo por un tiempo como Capitán, Jefe de la Misión Pancasán, en la Base de Operaciones (BAO). Terminó siempre en el Ejercito Popular Sandinista, como Mayor, allá por el año de 1990.

         ¡Qué recuerdos éstos...! Antes de concluir, te diré una cosa curiosa; a mí me tocó trabajar bastante con los GN que se rindieron y luego se incorporaron a la lucha contra la dictadura: Pepsi, Modesto, Muñeco y Bienvenido. Tony o sea Efraín Ortega, que siempre anduvo conmigo, no se confiaba y me decía “cuidado Emiliano”, “ojo al Cristo”.

         Bien, Emiliano. ¡Hagamos algo por la vida! Degustemos de una “sustancita” de pollo y de un bocadito de carnita asada, preparada para vos por María Teresa Zelaya (Katty) y Marcia Jirón Mayorga.


Edmundo Icaza Mendoza
12:39 a.m. 19 de abril de 2009
Col. 4 de Mayo. Casa No. 20. Bo. Zaragoza.
Edicamen



























martes, 11 de junio de 2013

UNA VOZ EN DEFENSA DE LA DIGNIDAD HUMANA...

UNA VOZ EN DEFENSA DE LA DIGNIDAD
DESDE SUS RAÍCES ANCESTRALES  

“Arrancaron nuestros frutos,
cortaron nuestras ramas, quemaron nuestro tronco,
pero no pudieron matar nuestras raíces”.
(Chilam Balam)
Introducción

            Estas líneas escritas son para mí, una honra decirlas, porque, la noche de hoy, ¡Honramos con humildad y admiración, la extraordinaria Sabiduría Maya! y su Presencia Real en estos tiempos, recogida en la obra, “De vuelta a mis Raíces”, cuyo autor, es miembro directo de este pueblo, creador de la Cosmovisión Maya, cuya historia se remonta a los 5.128 años, según calendario Maya y ratificado por eminencias científicas, en la actualidad.

           Y de este descendiente, y me estoy refiriendo a Chichimuch de Santa Lucía Utatlán, Félix Lorenzo Velásquez Saquic, Doctor en Educación, perseverante luchador por el reconocimiento de la “Pastoral Indígena” de Guatemala, e importante participante en el Diálogo de Reconciliación Nacional, en el conflicto armado de este país centroamericano, como delegado de la Conferencia de Religiosos de Guatemala, (CONFREGUA); es un luchador...Un luchador por las Causas “Imposibles”.

            Chichimuch de Utatlán, es un hombre, que toda su vida ha trabajado, luchado y sufrido, por continuar con un legado sagrado, y con una obligación histórica, no sólo en el aspecto de la divulgación, sino en la “toma de conciencia” de un proyecto propuesto, no sólo para su país, sino para toda la humanidad, presentado éste, por un descendiente de tan esplendorosa cultura.


            Enarbolo, pues, los cuatro pedestales en la que se erigió este propósito:
            1) Este libro nace de una realidad. Una realidad ancestral y una situación de crisis que agobia al globo terráqueo. Y que, desde hace tiempo, somos parte de esa crisis.
          2) Es el Popol Wuj, hablando desde sus raíces, “... no nos borren de la memoria ni nos olviden.” Porque, ya antes ellos, habían escrito: “Nosotros nos vamos, nosotros regresamos...
           3) Hasta la fecha actual (2013), los pueblo indígenas, han mantenido su lucha constante por su identidad y reivindicaciones. Obteniendo en 1989 el Reconocimiento de la Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo, Ginebra, en Convenio 169, que: “reconoce el derecho colectivo de los pueblos indígenas y tribales, a ejercer su derecho propio”. Este convenio fue ratificado por la mayoría de Estados de América Latina (1990) y ratificado por Guatemala en 1996 e incorporado a su constitución política.

             4) Es la regla adoptada y asumida con vocación fiel y para los pueblos del mundo, como un alto y una guía: “Con mente abierta y sanamente crítica, estudian los Hermanos, las religiones, las ideologías, acervo cultural de los lugares donde se hallan establecidos. De esta manera, se capacitan para integrar los valores positivos que contienen y para contribuir mejor a la educación del pueblo que los rodea”.

          Este libro propone: ¡A los que se han alejado de sus raíces, regresar a ellas! Y a toda la humanidad, nos invita, a sumergirnos en la Cosmovisión Maya interactuando con otras cosmovisiones de todo el planeta y salvar nuestra Madre Tierra, que está en inminente peligro por manos del mismo hombre, que arranca pedazo a pedazo cada raíz de su existencia.

            Después de esta breve introducción, quiero decirles señoras y señores, ¡cómo es que nació esta oportunidad y honor de decir mis palabras en esta noche!:

         Resulta, que a las 10:45 de la mañana del lunes 28 de enero, a punto de finalizar la primer página del calendario de 2013, sostuve una conversación amena con el entusiasta promotor cultural, poeta José Mercedes Ruiz, sobre la obra “Devuelta a mis raíces”, libro que pulsa el latido del corazón Maya, y como gente de maíz, va depositando su grano el Hermano Chichimuch de Utatlán, como un regalo para las actuales y nuevas generaciones, y para empaparnos de  un “bañado en equilibrio y sabiduría” ─nos dice el libro─ como legado milenario, sagrado, y tomar ese sorbo urgente y necesario de la “Cosmovisión Maya”, su propio pueblo, y nos invita a la toma de conciencia y al cambio, para la salvación de la humanidad y de la Madre Tierra.

El poeta Mercedes, me entrego el libro y empecé a hojearlo... Y me voy dando cuenta, que siento vibrar mi corazón, porque las raíces de este libro, es un  Grito que afirma que su pueblo, el Pueblo Maya, sigue luchando...¡Y ha sobrevivido y sigue dando aportes a la cultura universal!, pero el mejor de los logros: “...ha sido su propia supervivencia”: Y,  sigue subrayando, la investigadora María del Carmen Valverde de la Universidad Nacional Autónoma de México, que al respecto dice: “Se trata de una cultura viva que ha sabido apostar al cambio para perdurar, y sus conocimientos siguen vigentes en algunos grupos mayas”.

           Y empecé a beber mis primeros sorbos, y a sorbo, me he venido sumergiendo en este manantial:...

            Esta noche... yo voy a referirme a una parte sensible y particular de este libro. Y me refiero, a esa ternura y firmeza, algo muy especial en el autor, las que en sus páginas, nos va desgranando, uno a uno, sus granos de maíz, rociados de Amor, Fe y Valentía, y abriendo con sinceridad, desde sus insondables interioridades, recuerdos y dolores.

         Aquellas memorias, dolencias... Dolor, expresado desde la profundidad de su alma. Pero también, desde la hondura del corazón, ¡su Alegría!

            Y hay algo que podría sacudir a cualquier sensibilidad humana, y es lo mismo que me golpeó a mí, desde principio: La cruel miseria humana entre la discriminación y racismo, en plena “civilización”. Fue lo mismo que a Chichimuch, estremeció su corazón de niño, de muchacho, y de todo su ser, al oír que su maestro, imponía en el espíritu del alumnado, un veredicto denigrante: “los indígenas han nacido para el azadón y para la carga, el estudio no es para ellos por su poca capacidad intelectual”.

            El futuro luchador, por las raíces indígenas del esplendoroso pueblo Maya, inicia sus pasos... y son estos en su paso por esta vida, - como él mismo lo dicelos que ha venido dando.  Y al escribir estas líneas, me viene a la memoria reciente,   un pensamiento del Dr. y Poeta Juan Centeno: que dice: Una vida es tan poco tiempo, para nuestra inmensa capacidad de amar”. Y la relaciono con lo que he venido leyendo. Porque, la inmensa capacidad de amar del Hermano Chichimuch, va desde su raíces hasta estos tiempos de esta agrietada civilización.

            Esta capacidad de amar me emociona y digo: ¡Qué Inmenso Es Su Amor! Y que disposición tan noble tiene de seguir por el camino de la libertad y entregarse por entero a los seres más desvalidos.
            Y desde el anhelo esperanzador, brotan estos versos: “...de mis angustias... de las penas, /hilvano “cogollitos” tiernos, /que se recogen entre la brizna /de mis ensueños eternos. / Y se prenden como broche en mi pecho... Frente al Sol, que alimenta con su energía, /mi voluntad, para pelear con Fe y decisión, por la alegría y sentirla palpitando, / ¡Es de mi vida, y de mi ser, la razón!”

            Y del Hermano Chichimuch, leo, que desde sus dolores y vicisitudes, y desde su libro, Devuelta a mis raíces: se alza un alma, un espíritu batallador que en libertad, rescata y libera con sinceridad de sus interiores, todos sus sufrimientos para convertirlos en muros infranqueables ─con su confianza, certeza y esperanza─, ante lo abrupto de la campaña denigrante, y que él con su temple y fe, supo convertirlas en honores, medallas, y como él mismo dice, “... en reconocimientos y menciones honoríficas en mi paso por esta vida.” Pero... ¡qué momentos más duros, ha pasado! Secuestrado, torturado, expulsado, pero firme en sus convicciones.

            También hay luces. Y cito este pensamiento de Jean Vanier, que aparece en el mismo libro y dice, que lo más importante: “... es saber reconocer nuestras motivaciones profundas... para ser plenamente nosotros mismos y felices por nuestros hechos.”

            Y me voy a detener en estas luces, que me gustan: 

    ·           Agradece el autor, a Ajaw, el haber formado parte de la sagrada Humanidad, con raíces    Maya K’iche’.

·        Por ser sencillamente hermano.

·       Por la dicha y oportunidad de ser el fundador y primer Director del Complejo Educativo “Fe y Alegría” en Guatemala de 1983 a 1987, cuyo fin responde a la “opción preferencial por los pobres”, y que actualmente cuenta con 2.000 jóvenes aprendiendo para enfrentar la vida.

·        Por haber recibido el premio Antonio Montesinos al Gesto Profético en Defensa de la Dignidad Humana en América Latina (1998).

·        “El Defensor de las Causas Imposibles”, otorgado por el Centro Internacional Lasaliano, Roma, Italia. 2000.

·        Opción de por vida al ministerio de la educación.

·       Ser artífice en estos tiempos de una causa bien definida desde 1974: “La Dignidad de mi Pueblo Maya”.

·         Y por haber escrito este libro... y una decena más. Y... por ser hermano del alma... hermano guatemalteco, hermano Maya... Hermano de La Salle. Hermano Centroamericano... hermano nicaragüense... ¡Hermano leonés!

            Después de adentrarme en la lectura de esta obra, sentí vivirla en mí. En mis aspiraciones de siempre. Y empecé a buscar libros, folletos y a navegar por el Cíber Espacio, para deshojar, una a una, las páginas Web:

*Ajaw es el creador de todo, según la cosmovisión maya. Es el dueño, el universo mismo y la vida, es preexistente a todo lo creado y en quien se unen los principios masculino/femenino (García, Curruchiche & Taquirá; Palma, 2006).

            Y de la enciclopedia Wikipedia, La Enciclopedia libre y la página Wiki Guatemala, conocida como, Wikiguate, leemos lo siguiente:

            “La Cosmovisión Maya se refiere a la visión del mundo del pueblo maya: "Toda la naturaleza se encuentra integrada, ordenada e interrelacionada...", y "todos aquellos elementos que existen en la naturaleza, es decir, todo lo que hay en el universo es animado o tiene vida. Cada ser se complementa y completa a los demás" (García, Curruchiche & Taquirá, 2009, p. 55).

            De acuerdo con Verdugo (2009, p. 855), el pueblo maya es el pueblo indígena más numeroso en Guatemala, representa al 39,3% de la población total.”

            Y sobre esto, de acuerdo con Ferrater (1965), “la cosmovisión es una concepción del mundo que penetra la vida espiritual del hombre y sirve como marco orientativo de la acción práctica de los individuos (p. 244). Y nos sigue diciendo: “En este sentido, la cosmovisión ayuda a los individuos a percibir el universo como ordenado e incluye teorías cosmogónicas que revelan el origen del mundo natural y de la especie humana; contiene ideas sobre las fuerzas que sostienen el universo material, la vida individual y colectiva”. Hay cosmovisiones que representan estas fuerzas como leyes naturales y filosóficas, y hay otras que las consideran dioses, espíritus u otras entidades, los cuales se manifiestan en símbolos y tienen nombres propios según la sociedad en particular, nos dice, Rupflin, 1999.

Y, al identificar mis simpatías por esta obra. Recordé las conferencias y discusiones de altura, sostenidas por el indigenista de Sutiava, Enrique de la Concepción Fonseca González; las lecciones sobre “Mesoamérica” en el Año General de la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN) de 1976. Las pláticas de Adolfo Isaac Sánchez Salgado, acucioso investigador de Sutiava, las polémicas y discusiones con el genial Fernando J. Núñez, y la instrucción de mi padre el poeta Edmundo Icaza Munguía, sobre estos temas.

            Y volví a tocar el libro de José Reyes Monterrey, “Apuntamientos Básicos Para El Estudio De La Historia General De Nicaragua”. Y busqué capítulos, donde encontré temas subrayados sobre la invasión, conquista y colonización...no fue nada fácil. Diezmaron a las poblaciones indígenas... ¡No fue nada pacífico! ¡Y la violencia estuvo en primer lugar sobre todas las cosas! Practicaron la cacería de aborígenes, desaparecieron pueblos enteros y hasta montaron Circos de Perros (el de Pedrarias Dávila), para descuartizar a indígenas y Caciques dignos, que resistían la conquista y colonización española.

         En Guatemala, a la llegada de los españoles, se habían producido ya, tres milenios de historia. Y según Carlos Barrios, autor de El Libro del Destino, nos dice que, “La historia nos revela que el Pueblo
maya ha sido objeto de genocidio y etnocidio...”, “...imposición de la cultura extranjera: se impuso el idioma español, otra espiritualidad, otra vestimenta, otras costumbres...”.
         Y fueron despojados y separadas de la Madre Tierra, nos dice el Hermano Chichimuch de Utatlán, “nuestras abuelas y abuelos fueron pisoteados en su dignidad humana”.

            Pero, igual que el fuego, que los Mayas lo cubrían con cenizas para protegerlo, se comprueba, que no renunciaron a sus raíces, que estuvo siempre latente ese calor, esa llama, que en los tiempos actuales ha brotado, con fuerza de sagrado fuego milenario, en la Cosmovisión Maya: para saber vivir y saberla vivir.

            Todos los pueblos tienen su propia cosmovisión: Y todos han dado su aporte.  Ahora, en cuanto al Pueblo maya en particular, durante sus 5128 años de existencia, ha dado extraordinarios aportes a la humanidad.  Y cito el siguiente texto, que aparece en el libro, y es el de la Coordinadora del Centro de Estudios Maya del Instituto de Investigación Filológicas de UNAM de México, que dice, que entre los avances científicos está: un sistema complejo calendárico, así como la numeración vigesimal con el cero y el valor posicional de los signos.  La estructura maya,  de valor fonético y logosilábica, funcionó en una vasta región.  Es  un sistema que está a nivel de las grandes civilizaciones del mundo.

            Concluyendo, veamos, que nos dice, ahora la Enciclopedia Libre (Wikipedia), con relación a la astronomía. Los mayas: “Hicieron observaciones astronómicas extremadamente precisas.  Sus diagramas de los movimientos de la Luna y los planetas son iguales o superiores a los de cualquier otra civilización coetánea...”, “...los mayas descubrieron una medida precisa de la duración del año solar, mucho más exacta que la usada en Europa en la época...”

Por eso mi grito... es el de Chichimuch!

y es que aquí...
 SE SUMAN MUCHAS VOCES

-o-

¡AQUÍ SE SUMAN MUCHAS VOCES!
(o Grito de Chichimuch )

Y es desde esa historia,
y es, desde esos tiempos,
que se alza hoy,
la Voz del Hermano Chichimuch de Utatlán,
“Porque... ¿Hay un Alma, qué escuche?
¿Todavía queda aliento?

Porque, ¡Todos estamos en peligro!
Y alzo también mi voz y digo:
Que
En esta crisis mundial de valores,
nos obligan a conjugar el verbo Peligro.
Y en la mira, la destrucción de la vida”.

¿Quién escucha estas voces?

¡Nadie!.. ¿Hay algún alma?

Porque...
el mundo irracional del hombre
quiere acabar con el mundo animal que es racional,
con el mundo vegetal, que más es más perceptivo;
y con el mundo material
que es más sensible...
Porque, ¡Es que hay vida en cada cosa...
y todo es movimiento y cambio...

¿Y nosotros?

Nosotros somos una partícula...
de esas raíces,
de las que nos nutrimos y nutrimos
en una evolución constante,
en un reciprocidad permanente
y en un indeleble cambio     
perdurable, perpetuo, renovado
En...y con el Aire
En...y con el Agua y...con la Tierra...
en un equilibrio nativo
que hoy peligra
que de originario
la armonía se alarma
porque se altera el todo
en montañas reducidas
montes tropicales oprimidos,
contaminación
destrucción
¡pueblos sometidos!
Clima envenenado.
Ríos, mares y lagos anegados en heces y tóxicos

¿Quién atiende?

Hay un grito en el planeta por el aire,
el  agua, el suelo, de ellos respiramos, vivimos
y nos nutrimos para reafirmarnos
en nuestra propia multiplicación.

¿Hay algún oído receptivo?

¡Salvemos La Tierra!
Salvemos a los pueblos originarios
¡Salvemos la Humanidad!

Es el grito de Chichimuch de Utatlán
¡Es el grito de los descendientes Mayas!
¡Es el grito de los hombres y mujeres de buena voluntad!

¡Sí...  hay almas multiplicándose en Esperanzas!

“Y de esas voces “que vienen de los primeros tiempos,
hablan a los tiempos que vienen.
Brotan de la memoria de los mayas,
pero dicen para que las escuche el mundo...
y nos invitan a recrear el hilo todo de la vida,
a sanar la violada dignidad de la Naturaleza
y a recuperar nuestra perdida plenitud” ( Eduardo Galeano)

Hermano Chichimuch, ¡Aquí Se Suman!

¡MUCHAS VOCES!

Edmundo Icaza Mendoza
8:10 p.m. 25 febrero 2013