La Fajina de los cementerios
Fajina para los sutiabeños es la limpieza y quema de las malezas en los cementerios indígenas. Sutiaba cuenta con cuatro cementeros y en los cuales la mayoría de los difuntos son autóctonos el pueblo.
Los fines de semana de los meses de enero, mayo y noviembre son las temporadas de las fajinas. El domingo 31 de octubre inicia la última fajina del año, a las 5 de la mañana y finaliza a las 11 del día. Recorren las calles del sector acompañados de tambores.
La función de los hombres es limpiar la tierra santa y las mujeres preparan chicha para el desayuno una vez que todos terminaron la jornada.
La contribución de los participantes es anotada en un libro donde se les garantiza que después de muertos serán enterrados en el cementerio.
Municipio Saludable
AML.
POESÍAS:"DE LA VERTIENTE DE MI PENSAMIENTO", "SENDERO DE MIS VERSOS", "VIDA VIVIDA, SENTIDA" y "HOJAS SUELTAS DEL MUNDO DE MUNDO ICAZA", JUNTO A "MIS VERSOS MÁS SENTIDOS", HACEN LA PRESENTE ENTREGA DE MI ANTOLOGÍA POÉTICA.(Foto: Gabi Morales-11/3/96).
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos/Leyendas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos/Leyendas. Mostrar todas las entradas
martes, 17 de enero de 2012
CARNAVAL MITOS Y LEYENDAS
Carnaval Mitos y Leyendas
El Carnaval Mitos y Leyendas se realizan cada año en el mes de Noviembre, esta festividad es una muestra de cultura leonesa. Distintas organizaciones artísticas y culturales, asociaciones o instituciones sociales, educativas y de servicio a la comunidad, desarrollarían un sinfín de diseños y colores, los valores y símbolos de nuestra tradición.
Se realiza el primer viernes del mes de noviembre, saliendo de la plaza indígena de Sutiaba, recorriendo la ciudad hasta llegar a la Plaza de San Sebastián.
Este desfile le da vida a personajes míticos como: El Cadejo, el Padre sin Cabeza, la Taconuda, la Chancha Bruja, el Coronel Arrechavala, la Mokuana, la Cegua, toma tu teta, el Duende. Así como leyendas tradicionales como: El punche de oro, el Cacique Adiact, La carreta Nahualt, etc.
Municipio Saludable
AML.
El Carnaval Mitos y Leyendas se realizan cada año en el mes de Noviembre, esta festividad es una muestra de cultura leonesa. Distintas organizaciones artísticas y culturales, asociaciones o instituciones sociales, educativas y de servicio a la comunidad, desarrollarían un sinfín de diseños y colores, los valores y símbolos de nuestra tradición.
Se realiza el primer viernes del mes de noviembre, saliendo de la plaza indígena de Sutiaba, recorriendo la ciudad hasta llegar a la Plaza de San Sebastián.
Este desfile le da vida a personajes míticos como: El Cadejo, el Padre sin Cabeza, la Taconuda, la Chancha Bruja, el Coronel Arrechavala, la Mokuana, la Cegua, toma tu teta, el Duende. Así como leyendas tradicionales como: El punche de oro, el Cacique Adiact, La carreta Nahualt, etc.
Municipio Saludable
AML.
EL TIANGUE INDÍGENA
El Tiangue Indígena
El pueblo indígena de Sutiaba ha mantenido su tradición de mercado ocasional o tiangue. Actualmente la celebración del Tiangue se organiza como una actividad cultural en honor al cacique Adiact, conmemorando el aniversario de su muerte y su legado histórico de resistencia frente a los españoles.
La celebración se realiza una vez cada año durante el tercer domingo del mes de abril, en sus comienzos en la calla del Tamarindón y hace pocos años en las Ruinas de Veracruz.
La festividad consiste en la exposición u venta de toda la variedad gastronómica del pueblo de Sutiaba, actualmente este se ha acompañado con ventas de artesanías, pinturas y representaciones artísticas culturales.
Minicipio Saludable
AML.
El pueblo indígena de Sutiaba ha mantenido su tradición de mercado ocasional o tiangue. Actualmente la celebración del Tiangue se organiza como una actividad cultural en honor al cacique Adiact, conmemorando el aniversario de su muerte y su legado histórico de resistencia frente a los españoles.
La celebración se realiza una vez cada año durante el tercer domingo del mes de abril, en sus comienzos en la calla del Tamarindón y hace pocos años en las Ruinas de Veracruz.
La festividad consiste en la exposición u venta de toda la variedad gastronómica del pueblo de Sutiaba, actualmente este se ha acompañado con ventas de artesanías, pinturas y representaciones artísticas culturales.
Minicipio Saludable
AML.
CACIQUE ADIACT
El Tamarindón
La historia oral de los Sutiaba nos cuenta que había un cacique llamado Adiact, padre de la princesa Xochilt Acalt, quien gobernaba el pueblo de Sutiaba al momento del traslado de León de su emplazamiento original conocido como León Viejo, a su ubicación actual.
El cacique Adiact, conocedor de todas las barbaries cometidas en todos los poblados indígenas aledaños a la fundación del antiguo León, no estaba de acuerdo con el traslado a las cercanías de Sutiaba.
Se levanto y mantuvo resistencia hasta 1614, cuando fue asesinado en el cerro Eche Castle (Cerro de los Vientos), hoy conocido como Cerro de Oro. Luego de haber caído por el agotamiento, el cacique fue trasladado y colgado en el Tamarindón.
El día martes cinco de octubre del 2010 el árbol de copa frondosa colapso por los años y los embates de la naturaleza, sus ramas han sido resguardadas por parte de la junta directiva de la Comunidad Indígena de Sutiaba.
Municipio Saludable
AML -
La historia oral de los Sutiaba nos cuenta que había un cacique llamado Adiact, padre de la princesa Xochilt Acalt, quien gobernaba el pueblo de Sutiaba al momento del traslado de León de su emplazamiento original conocido como León Viejo, a su ubicación actual.
El cacique Adiact, conocedor de todas las barbaries cometidas en todos los poblados indígenas aledaños a la fundación del antiguo León, no estaba de acuerdo con el traslado a las cercanías de Sutiaba.
Se levanto y mantuvo resistencia hasta 1614, cuando fue asesinado en el cerro Eche Castle (Cerro de los Vientos), hoy conocido como Cerro de Oro. Luego de haber caído por el agotamiento, el cacique fue trasladado y colgado en el Tamarindón.
El día martes cinco de octubre del 2010 el árbol de copa frondosa colapso por los años y los embates de la naturaleza, sus ramas han sido resguardadas por parte de la junta directiva de la Comunidad Indígena de Sutiaba.
Municipio Saludable
AML -
jueves, 7 de enero de 2010
LEYENDAS DE MI LEÓN DE NICARAGUA
Tomado de "Nicaragua de Mis Recuerdos".
marthaisabelarana.com
VARIAS LEYENDAS LEONESAS.
¡Dicen en la pulpería que ya los muchachos se tomaron el comando! – comentó mi madre de prisa mientras se montaba en el carro. ¡Vámonos del centro! ¡Vámonos de aquí…! – En ese mismo momento un soldado de la Guardia Nacional abría fuego violentamente en una esquina, vaciando su ametralladora en la historia de mi pueblo. En la confusión sólo escuché el grito desesperado de mi padre que nos decía ¡agáchense que nos mata! Sin embargo, siendo una niña, la curiosidad y el miedo me dejaron clavada en el asiento trasero del carro, viendo, escuchando, grabando en la memoria.
El año pasado y treinta después, camino cerca de aquella misma esquina donde un guardia disparara, para visitar el Museo de Mitos y Leyendas de León. En vez del soldado de mi historia, la estatua de un guerrillero me saluda en la entrada del museo con una piedra en la mano. Lo que fue en aquel entonces la Carcel la 21, (llamada así porque fue edificada en 1921) es ahora el lugar donde los mitos y leyendas se reúnen como muestra palpable de las creencias y supersticiones de nuestro pueblo.
Una muchacha de sonrisa amable, estudiante de segundo año de turismo según nos dijo, se ofrece a darnos el tour. Como un poema macabro que ha tenido que aprender, nos recita de memoria y casi sin respirar las historias de nuestras leyendas y los horrores de las torturas de la famosa 21. Nos anuncia que es una lástima que hayamos llegado en ese momento. Se acaba de ir la luz, como todas las mañanas, y no podremos escuchar los efectos y voces de los espantos.
“Allí metían de cabeza a los hombres que estaban torturando” nos dice señalando unas piletas a mano derecha. “Dicen que les hacían tragarse unos botones amarrados a un hilo y después se los jalaban”… A mí me da escalofríos y prefiero enfocar con mi cámara a “la Llorona” que tomarle fotos a otras espantosas memorias.
“Mi madre dijo que la sangre de los verdugos no debe mezclase con la sangre de los esclavos. Entonces se fue al río y botó al muchachito y ¡pam! se oyó cuando cayó al agua” (Fragmento/Milagros Palma)
Estos personajes representan cuatro de los espantos más famosos en las calles leonesas. Arriba la Negra Camila que se aparece a los borrachos en las tibias madrugas con un puro y una botella vacía en la mano, y La Voladora, que según la leyenda, después de hacer pacto con el Diablo podía volar lejos, hasta México…
El Padre sin Cabeza dicen que aún aparece en las calles de León, deambulando cerca de la Basílica Catedral, recorriendo sus oscuros túneles, especialmente los sábados de gloria. El Coronel de la foto es Joaquín Arrechavala, espanto que no le hace daño a las muchachas pero maltrata con su látigo la espalda de los hombres que tienen el infortunio de escuchar los fantasmales cascos de su caballo en las calles empedradas de la antigua ciudad colonial .
Mi colección no estaría completa sin la conocida Toma-tu-Teta que provoca risitas nerviosas entre los chavalos y adolescentes cuando miran este personaje en el museo. En una página nicaragüense desaparecida, imposible de localizar, se leía esta historia: “Esta joven agraciada, hija de un acaudalado hacendado, era una joven con cabeza grande, una cara amarga como de pocos amigos, unos ojos saltones, una boca bastante pronunciada, una nariz larga y ancha y el cuerpo muy bien desarrollado como el de un hombre; brazos gruesos y musculosos, pelo largo y unas tetas extremadamente grandes. Con todas estas cualidades y a pesar de ser heredera única de la fortuna de sus padres, nunca pudo conseguir un pretendiente, por lo que valiéndose de su conformado cuerpo, salía a las calles y donde encontraba grupos de hombres, escogía al que mas le gustaba, lo agarraba y no lo soltaba y sacándose su hermoso cántaro de miel les decía: Toma tu teta, toma tu teta, toma tu teta… hasta que les metía el enorme pezón en la boca y cuando ya quedaba satisfecha los soltaba. Cuentan que todavía a Don Pancho, Don Lencho y Pancracio hace poco se les apareció, ellos se quedaron estupefactos de tan impresionante figura, nos dijeron que dijéramos a todo joven que por las noches le gusta salir que no lo hagan, que cuando mire con todo y guaro la Toma-tu-teta les va salir.”
¡Las historias de mi pueblo! A veces tristes, a veces cómicas, agridulces, pero todas genuinas, contadas de corazón… Espero pronto volver a León. Tal vez pueda recorrer sus calles en los próximos meses, tal vez no.
Recuerdos y Leyendas de León.
Cuentos y Leyendas de León y Chinandega.
marthaisabelarana.com
VARIAS LEYENDAS LEONESAS.
¡Dicen en la pulpería que ya los muchachos se tomaron el comando! – comentó mi madre de prisa mientras se montaba en el carro. ¡Vámonos del centro! ¡Vámonos de aquí…! – En ese mismo momento un soldado de la Guardia Nacional abría fuego violentamente en una esquina, vaciando su ametralladora en la historia de mi pueblo. En la confusión sólo escuché el grito desesperado de mi padre que nos decía ¡agáchense que nos mata! Sin embargo, siendo una niña, la curiosidad y el miedo me dejaron clavada en el asiento trasero del carro, viendo, escuchando, grabando en la memoria.
El año pasado y treinta después, camino cerca de aquella misma esquina donde un guardia disparara, para visitar el Museo de Mitos y Leyendas de León. En vez del soldado de mi historia, la estatua de un guerrillero me saluda en la entrada del museo con una piedra en la mano. Lo que fue en aquel entonces la Carcel la 21, (llamada así porque fue edificada en 1921) es ahora el lugar donde los mitos y leyendas se reúnen como muestra palpable de las creencias y supersticiones de nuestro pueblo.
Una muchacha de sonrisa amable, estudiante de segundo año de turismo según nos dijo, se ofrece a darnos el tour. Como un poema macabro que ha tenido que aprender, nos recita de memoria y casi sin respirar las historias de nuestras leyendas y los horrores de las torturas de la famosa 21. Nos anuncia que es una lástima que hayamos llegado en ese momento. Se acaba de ir la luz, como todas las mañanas, y no podremos escuchar los efectos y voces de los espantos.
“Allí metían de cabeza a los hombres que estaban torturando” nos dice señalando unas piletas a mano derecha. “Dicen que les hacían tragarse unos botones amarrados a un hilo y después se los jalaban”… A mí me da escalofríos y prefiero enfocar con mi cámara a “la Llorona” que tomarle fotos a otras espantosas memorias.
“Mi madre dijo que la sangre de los verdugos no debe mezclase con la sangre de los esclavos. Entonces se fue al río y botó al muchachito y ¡pam! se oyó cuando cayó al agua” (Fragmento/Milagros Palma)
Estos personajes representan cuatro de los espantos más famosos en las calles leonesas. Arriba la Negra Camila que se aparece a los borrachos en las tibias madrugas con un puro y una botella vacía en la mano, y La Voladora, que según la leyenda, después de hacer pacto con el Diablo podía volar lejos, hasta México…
El Padre sin Cabeza dicen que aún aparece en las calles de León, deambulando cerca de la Basílica Catedral, recorriendo sus oscuros túneles, especialmente los sábados de gloria. El Coronel de la foto es Joaquín Arrechavala, espanto que no le hace daño a las muchachas pero maltrata con su látigo la espalda de los hombres que tienen el infortunio de escuchar los fantasmales cascos de su caballo en las calles empedradas de la antigua ciudad colonial .
Mi colección no estaría completa sin la conocida Toma-tu-Teta que provoca risitas nerviosas entre los chavalos y adolescentes cuando miran este personaje en el museo. En una página nicaragüense desaparecida, imposible de localizar, se leía esta historia: “Esta joven agraciada, hija de un acaudalado hacendado, era una joven con cabeza grande, una cara amarga como de pocos amigos, unos ojos saltones, una boca bastante pronunciada, una nariz larga y ancha y el cuerpo muy bien desarrollado como el de un hombre; brazos gruesos y musculosos, pelo largo y unas tetas extremadamente grandes. Con todas estas cualidades y a pesar de ser heredera única de la fortuna de sus padres, nunca pudo conseguir un pretendiente, por lo que valiéndose de su conformado cuerpo, salía a las calles y donde encontraba grupos de hombres, escogía al que mas le gustaba, lo agarraba y no lo soltaba y sacándose su hermoso cántaro de miel les decía: Toma tu teta, toma tu teta, toma tu teta… hasta que les metía el enorme pezón en la boca y cuando ya quedaba satisfecha los soltaba. Cuentan que todavía a Don Pancho, Don Lencho y Pancracio hace poco se les apareció, ellos se quedaron estupefactos de tan impresionante figura, nos dijeron que dijéramos a todo joven que por las noches le gusta salir que no lo hagan, que cuando mire con todo y guaro la Toma-tu-teta les va salir.”
¡Las historias de mi pueblo! A veces tristes, a veces cómicas, agridulces, pero todas genuinas, contadas de corazón… Espero pronto volver a León. Tal vez pueda recorrer sus calles en los próximos meses, tal vez no.
Recuerdos y Leyendas de León.
Cuentos y Leyendas de León y Chinandega.
EL PUNCHE DE ORO DE SUTIAVA
EL PUNCHE DE ORO
El oro, metal precioso, eternamente brillante y resplandeciente, imperecedero frente la acción corrosiva del tiempo, guarda en el recuerdo colectivo un valor simbólico con resabios sagrados. El oro no solamente simboliza la luz que enciende con su poderoso fulgor la ardiente llama de la ambición.
En el pensamiento del ' pueblo, el oro también brota mágicamente de la oscuridad del pasado como el eterno símbolo sagrado con el cual se celebra la divinidad en toda su perfección-, materializándose en el vigor ancestral del espíritu comunal. Con este valor sublime se proyecta una aparición nocturna que deambula como el alma en pena en las oscuras noches, desde que emerge intempestivamente en el medio del furibundo oleaje del océano pacífico, envuelta en una aureola cegadora, como luces de bengala que viene iluminando su recorrido desde las playas de Poneloya hasta la Iglesia de Sutiava donde se detiene para hacerle una reverencia al sol suspendido en la bodega del vetusto templo. Sobre este alucinante y misterioso personaje nocturno, nos habla una guardiana de las ruinas de Veracruz: "Aquí en Sutiava hay un inmenso tesoro enterrado y el espíritu de este tesoro sale por las noches. Es un inmenso Punche de Oro".
Las personas que lo han visto dicen que es un punche gigante que brilla como el oro, éste cuida el tesoro de la comunidad indígena, sale por las noches, después de la muerte del último cacique, ADIAC.
Don Juan un auténtico Sutiava nos contó, que ese punche es una maravilla ya que brilla como oro y sus ojos son como diamantes de fuego. Este punche sale dos veces en el año, a mitad de la Semana Santa o antesito y en la mitad del invierno. Todo el mundo sabe que el día que agarren el punche de oro van a desencantar al cacique ADIAC que fue ahorcado en el Tamarindón de Sutiava. Este punche es el espíritu precioso de los Sutiava que los ha guiado siempre en sus desesperadas luchas por no sucumbir bajo la pesada cruz que les impusieron los colonizadores.
Capitán Blackburn
La Carretanagua
El Cadejo
El Barco Negro
La vieja de la Barranca
Ceguas, Chanchas y micas brujas
Chico largo del Charco Verde
El lagarto de oro
Los duendes
Muertos y aparecidos
El coronel Arrechavala
La Llorona
La Mocuana
El punche de oro de Subtiava
La dulce Xali del Cailahua
El camino y los pinos del Nikiniki
La historia del Viejo Chinantlan
Leyenda de La Inmaculada en Granada
Los siete negritos
La Novia de Tola
Toribio Garmendia
Leyenda del Monolito de Cuapa
La leyenda de Pancho ñato
El oro, metal precioso, eternamente brillante y resplandeciente, imperecedero frente la acción corrosiva del tiempo, guarda en el recuerdo colectivo un valor simbólico con resabios sagrados. El oro no solamente simboliza la luz que enciende con su poderoso fulgor la ardiente llama de la ambición.
En el pensamiento del ' pueblo, el oro también brota mágicamente de la oscuridad del pasado como el eterno símbolo sagrado con el cual se celebra la divinidad en toda su perfección-, materializándose en el vigor ancestral del espíritu comunal. Con este valor sublime se proyecta una aparición nocturna que deambula como el alma en pena en las oscuras noches, desde que emerge intempestivamente en el medio del furibundo oleaje del océano pacífico, envuelta en una aureola cegadora, como luces de bengala que viene iluminando su recorrido desde las playas de Poneloya hasta la Iglesia de Sutiava donde se detiene para hacerle una reverencia al sol suspendido en la bodega del vetusto templo. Sobre este alucinante y misterioso personaje nocturno, nos habla una guardiana de las ruinas de Veracruz: "Aquí en Sutiava hay un inmenso tesoro enterrado y el espíritu de este tesoro sale por las noches. Es un inmenso Punche de Oro".
Las personas que lo han visto dicen que es un punche gigante que brilla como el oro, éste cuida el tesoro de la comunidad indígena, sale por las noches, después de la muerte del último cacique, ADIAC.
Don Juan un auténtico Sutiava nos contó, que ese punche es una maravilla ya que brilla como oro y sus ojos son como diamantes de fuego. Este punche sale dos veces en el año, a mitad de la Semana Santa o antesito y en la mitad del invierno. Todo el mundo sabe que el día que agarren el punche de oro van a desencantar al cacique ADIAC que fue ahorcado en el Tamarindón de Sutiava. Este punche es el espíritu precioso de los Sutiava que los ha guiado siempre en sus desesperadas luchas por no sucumbir bajo la pesada cruz que les impusieron los colonizadores.
Capitán Blackburn
La Carretanagua
El Cadejo
El Barco Negro
La vieja de la Barranca
Ceguas, Chanchas y micas brujas
Chico largo del Charco Verde
El lagarto de oro
Los duendes
Muertos y aparecidos
El coronel Arrechavala
La Llorona
La Mocuana
El punche de oro de Subtiava
La dulce Xali del Cailahua
El camino y los pinos del Nikiniki
La historia del Viejo Chinantlan
Leyenda de La Inmaculada en Granada
Los siete negritos
La Novia de Tola
Toribio Garmendia
Leyenda del Monolito de Cuapa
La leyenda de Pancho ñato
EL CORONEL JOAQUÍN ARRECHAVALA
EL CORONEL JOAQUÍN ARRECHAVALA
Juaquín Arrechavala de Vílchez (1728 - 1823),
conocido como Arrechavala, militar y después de muerto
personaje de leyenda.
Juaquín Arrechavala, militar español que sirvió en la Nicaragua colonial con el grado de Coronel llegando a poseer una enorme riqueza. Su muerte dio lugar a la leyenda de Arrechavala en la ciudad de León (Nicaragua), que dice que se aparece sobre su caballo galopando por las viejas calles leonesas.
http://es.wikipedia.org/wiki/Arrechavala
Son varias las versiones de la leyenda del Coronel Arrechavala y su yegua "La Cordobesa" en las calles de León, principalmente en calle Rubén Dário (antigua calle Real) entre las iglesias de El Calvario y Sutiaba. Todas coinciden en la aparición del Coronel montado en su yegua. Unas veces recorre la calle y otras el patio de la que fue su casa.
La primera versión escrita de la leyenda de Arrechavala data de 1956 y se encuentra en la obra de Andrés Vega Bolaños, embajador de Nicaragua en España, titulada Historia de Nicaragua. Según Salomón Somarriba, tataranieto de Joaquín Arrechavala, la leyenda fue inventada por los contrabandistas hondureños de tabaco para facilitar la introducción de sus mercancías en la ciudad durante la prohibición del tabaco. Otra de los supuestos en los que se basa la leyenda es que Joaquín Arrechavala solía pasear por la noches montado en su caballo en guardia en previsión de revueltas que fueron comunes en esa época de transición de la historia de Nicaragua. En esas guardias solía espantar a los ciudadanos que encontraba a su paso y estos, al oir el trotar del caballo huían de su encuentro.
La creencia popular es que su espíritu recorre las calles de León en busca de su fortuna que debe estar enterrada en algún lugar de la ciudad. Pero el sentir popular es que la riqueza acumulada debe ser repartida, de alguna manera, entre la comunidad por ello, cuando una persona rica muere su alma no puede descansar por lo que vaga errante entre los vivos hasta que su riqueza no se distribuya de alguna manera. El pueblo trata de esta forma de buscar la justicia de la repartición igualitaria después de la muerte cuando no se ha podido realizar en vida. En la ciudad de León de Nicaragua, el personaje más popular es el espíritu de este rico militar que después de muerto sigue cabalgando por sus calles asustando a sus habitantes montado en su caballo lujosamente vestido con charreteras, fajas y espuelas de oro. Solo se deja ver por las mujeres, por lo hombres no se deja ver, aunque pueden sentir su látigo.
Sus gentes cuentan que se aparece en las noches oscuras montado en su caballo, que se oye su galope entre las callejuelas y solamete lo ven las mujeres. Cuentan, como lo hace Doña Mireyita del Barrio Guadalupe que asegura haberlo visto en más de una ocasión, que
...estaba tan oscura la noche que no se miraba mi propia mano y eso que estaba sentada en la acera de enfrente de casa a eso de las once de la noche. De pronto, después de oír un ruido extraño, se oyó el tropel de un caballo que venía desde el Barrio el Laborío y cogió para el lado del Cuartel de la 21. El Jinete se paró y amarró el caballo. Yo decía para mi misma: Quién será ese americano que va a pasar por aquí ?...¡¡¡la sangre de Cristo!!! (en aquel tiempo el país estaba invadido por los Estados Unidos)
Me encomendé a Dios y a todos los Santos y rogué para que no me pasará nada Santo Inmortal.. librame de todo susto y de todo mal. Dios mío, yo no sabía que hacer, así, entonces, cuando éste iba pasando cerca de mi casa, y en dirección mía, el volvió atrás y yo le ví el perfil de su cara...era un hombre simpático. El siguió caminando después le oí sonar la espuela.
¿Que cosa éra eso? dije yo. Siguió caminando hasta que llegó a la esquina de los Montenegro y entonces se bajó ahí y se paró en medio de la calle haciendo maniobras militares. Ya cogió él para lo que ahora es la casa de los Madrices y le dio tres golpes a la puerta. yo me dije ahí vive ese americano, pero le mire la capa era antes de color café cuando paso delante de mi casa se miraba azul turquí, después se paró en la propia esquina de los Madrices y volvió a hacer las mismas maniobras y cogió para el trasero del Colegio San Ramón y de la Asunción. Pero cuando iba ya a llegar a la esquina encontró a un hombre, que al pasar cerca de mi le pregunté, ¿Vistes a aquel americano que va allá? No he visto a a nadie, lo que usted vio seguramente fue a Arrechavala, me contestó él.
Tomado de "Cuentos y leyendas nicaragüenses"
Vino a Nicaragua enviado por el Rey de España Carlos II de Borbón.
Fué ascendido a coronel el 14 de febrero de 1791. grado que ostentó hasta 1821 cuando se proclamó la independencia de Centroamérica en Guatemala.
Murió en el año de 1823 a los 95 años de edad.
La riqueza (en Latino América es siempre condenada por la comunidad ), y cuando una persona rica muere, se queda errante en la tierra entre los vivos (según la creencia popular en aquellos tiempos), se quedan los espiritus asustando a la gente. Entonces es común entre la gente decir que el rico jamás conoce lo que es paz eternal, y todo esto dura hasta que su riqueza no se distribuya de alguna manera.
En la Ciudad de León, santiago de los Caballeros. Arrechavala es el personaje más popular, cuyo espiritu asusta por las noches en las calles de la ciudad. Doña Mireyita que vive en el Barrio Guadalupe, lo ha visto pasar delante de su casa y nos cuenta el testimonio:
" Era de noche super oscura, tan oscura que no miraba mi mano, y eso que estaba sentada en la acera delante de mi puerta a eso de las once de la noche.. (que hacia esta señora a las once de la noche ..esa es otra historia.. )
En áquella época los americanos ocupaban el país. De pronto se oyó un ruido extraño. De repente oí el tropel de un caballo que venía de Laborío (el pueblo indígena), .. En mi casa anterior había nacido el grandioso músico compositor leones José de La Cruz Mena, dicen que murió de lepra ..y pasa que en donde hoy queda el Museo Rubén Darío, todavía allí se encuentran las señas de las barras de las ventanas torcidas..ante su rabia que quería salir de la cama en que se encontraba postrado..lea Museo de la Musica en este website para mas sobre Jose de la Cruz Mena)
Entonces allí era donde yo vivía..el caso es que oí el tropel del caballo que cogio para el lado del Cuartel de la 21. El Jinete se paró y amarró el caballo. Yo decía para mi misma:
Quién será ese americano que va a pasar por aquí ? .. la sangre cristo !!!
Y Yo pidiendole a Dios que no me fuera a decir nada por estar a deshoras de la noche en la puerta de mi casa. Yo me encomendé a dios y a todos los santos, Santo Dios mio..Santo fuerte.. Santo Inmortal.. librame de todo susto y de todo mal. Dios miio yo no sabía que hacer. Así entonces cuando éste iba pasando cerca de mi casa, y en dirección mía. Dios mío yo no sabía que hacer. El volvió atrás y yo le ví el perfil de su cara ..era un hombre simpático. El siguió caminando después le oí sonar la espuela.
Que cosa éra eso ? dije yo. Siguió caminando hasta que llegó a la esquina de los Montenegro y entonces se bajó ahí y se paró en medio de la calle haciendo maniobras militares. Ya cogió él para lo que ahora es la casa de los Madrices y le dió tres golpes a la puerta. yo me dije ahí vive ese americano, pero le mire la capa era antes de color café cuando paso delante de mi casa se miraba azul turqui, después se paró en la propia esquina de los Madrices y volvió a hacer las mismas maniobras y cogió para el trasero del Colegio San Ramón y de la Asunción. Pero cuando iba ya a llegar a la esquina encontró a un hombre, que al pasar cerca de mi le pregunté ? Vistes a aquel americano que va allá? No he visto a anadie, lo que usted vió seguramente fué Arrechavala. Efectivamente ese era Arrechavala que había dejado su caballo cerca de mi casa. De estos relatos existen muchos. Según se relata, Arrechavala Apoyó la construcción de la Capilla de San Sebastián y dió un donativo para reconstruir la Recolleción. También obsequió la imágen de San Sebastián de Jesús Atado a la Columna. y la Virgen de Dolores.
El Coronel Arrechavala solo se dejaba ver por algunas muchachas, y los hombres decian ya lo vamos a atrapar pero cuando sentían el coronel les estaba dando latigazos (este no se dejaba ver por ellos). Cuando venian las festividades de la Virgen de Guadalupe; el mandaba a comprar todas las flores de los jardines de León para dornar a la Virgen. se cuenta que él tenía muchas haciendas y casas. Una de sus haciendas fué la que tenía el nombre de los Arcos y tambien fué según se cree. el propietario del ingenio San Jacinto.
Juaquín Arrechavala de Vílchez (1728 - 1823),
conocido como Arrechavala, militar y después de muerto
personaje de leyenda.
Juaquín Arrechavala, militar español que sirvió en la Nicaragua colonial con el grado de Coronel llegando a poseer una enorme riqueza. Su muerte dio lugar a la leyenda de Arrechavala en la ciudad de León (Nicaragua), que dice que se aparece sobre su caballo galopando por las viejas calles leonesas.
http://es.wikipedia.org/wiki/Arrechavala
Son varias las versiones de la leyenda del Coronel Arrechavala y su yegua "La Cordobesa" en las calles de León, principalmente en calle Rubén Dário (antigua calle Real) entre las iglesias de El Calvario y Sutiaba. Todas coinciden en la aparición del Coronel montado en su yegua. Unas veces recorre la calle y otras el patio de la que fue su casa.
La primera versión escrita de la leyenda de Arrechavala data de 1956 y se encuentra en la obra de Andrés Vega Bolaños, embajador de Nicaragua en España, titulada Historia de Nicaragua. Según Salomón Somarriba, tataranieto de Joaquín Arrechavala, la leyenda fue inventada por los contrabandistas hondureños de tabaco para facilitar la introducción de sus mercancías en la ciudad durante la prohibición del tabaco. Otra de los supuestos en los que se basa la leyenda es que Joaquín Arrechavala solía pasear por la noches montado en su caballo en guardia en previsión de revueltas que fueron comunes en esa época de transición de la historia de Nicaragua. En esas guardias solía espantar a los ciudadanos que encontraba a su paso y estos, al oir el trotar del caballo huían de su encuentro.
La creencia popular es que su espíritu recorre las calles de León en busca de su fortuna que debe estar enterrada en algún lugar de la ciudad. Pero el sentir popular es que la riqueza acumulada debe ser repartida, de alguna manera, entre la comunidad por ello, cuando una persona rica muere su alma no puede descansar por lo que vaga errante entre los vivos hasta que su riqueza no se distribuya de alguna manera. El pueblo trata de esta forma de buscar la justicia de la repartición igualitaria después de la muerte cuando no se ha podido realizar en vida. En la ciudad de León de Nicaragua, el personaje más popular es el espíritu de este rico militar que después de muerto sigue cabalgando por sus calles asustando a sus habitantes montado en su caballo lujosamente vestido con charreteras, fajas y espuelas de oro. Solo se deja ver por las mujeres, por lo hombres no se deja ver, aunque pueden sentir su látigo.
Sus gentes cuentan que se aparece en las noches oscuras montado en su caballo, que se oye su galope entre las callejuelas y solamete lo ven las mujeres. Cuentan, como lo hace Doña Mireyita del Barrio Guadalupe que asegura haberlo visto en más de una ocasión, que
...estaba tan oscura la noche que no se miraba mi propia mano y eso que estaba sentada en la acera de enfrente de casa a eso de las once de la noche. De pronto, después de oír un ruido extraño, se oyó el tropel de un caballo que venía desde el Barrio el Laborío y cogió para el lado del Cuartel de la 21. El Jinete se paró y amarró el caballo. Yo decía para mi misma: Quién será ese americano que va a pasar por aquí ?...¡¡¡la sangre de Cristo!!! (en aquel tiempo el país estaba invadido por los Estados Unidos)
Me encomendé a Dios y a todos los Santos y rogué para que no me pasará nada Santo Inmortal.. librame de todo susto y de todo mal. Dios mío, yo no sabía que hacer, así, entonces, cuando éste iba pasando cerca de mi casa, y en dirección mía, el volvió atrás y yo le ví el perfil de su cara...era un hombre simpático. El siguió caminando después le oí sonar la espuela.
¿Que cosa éra eso? dije yo. Siguió caminando hasta que llegó a la esquina de los Montenegro y entonces se bajó ahí y se paró en medio de la calle haciendo maniobras militares. Ya cogió él para lo que ahora es la casa de los Madrices y le dio tres golpes a la puerta. yo me dije ahí vive ese americano, pero le mire la capa era antes de color café cuando paso delante de mi casa se miraba azul turquí, después se paró en la propia esquina de los Madrices y volvió a hacer las mismas maniobras y cogió para el trasero del Colegio San Ramón y de la Asunción. Pero cuando iba ya a llegar a la esquina encontró a un hombre, que al pasar cerca de mi le pregunté, ¿Vistes a aquel americano que va allá? No he visto a a nadie, lo que usted vio seguramente fue a Arrechavala, me contestó él.
Tomado de "Cuentos y leyendas nicaragüenses"
Vino a Nicaragua enviado por el Rey de España Carlos II de Borbón.
Fué ascendido a coronel el 14 de febrero de 1791. grado que ostentó hasta 1821 cuando se proclamó la independencia de Centroamérica en Guatemala.
Murió en el año de 1823 a los 95 años de edad.
La riqueza (en Latino América es siempre condenada por la comunidad ), y cuando una persona rica muere, se queda errante en la tierra entre los vivos (según la creencia popular en aquellos tiempos), se quedan los espiritus asustando a la gente. Entonces es común entre la gente decir que el rico jamás conoce lo que es paz eternal, y todo esto dura hasta que su riqueza no se distribuya de alguna manera.
En la Ciudad de León, santiago de los Caballeros. Arrechavala es el personaje más popular, cuyo espiritu asusta por las noches en las calles de la ciudad. Doña Mireyita que vive en el Barrio Guadalupe, lo ha visto pasar delante de su casa y nos cuenta el testimonio:
" Era de noche super oscura, tan oscura que no miraba mi mano, y eso que estaba sentada en la acera delante de mi puerta a eso de las once de la noche.. (que hacia esta señora a las once de la noche ..esa es otra historia.. )
En áquella época los americanos ocupaban el país. De pronto se oyó un ruido extraño. De repente oí el tropel de un caballo que venía de Laborío (el pueblo indígena), .. En mi casa anterior había nacido el grandioso músico compositor leones José de La Cruz Mena, dicen que murió de lepra ..y pasa que en donde hoy queda el Museo Rubén Darío, todavía allí se encuentran las señas de las barras de las ventanas torcidas..ante su rabia que quería salir de la cama en que se encontraba postrado..lea Museo de la Musica en este website para mas sobre Jose de la Cruz Mena)
Entonces allí era donde yo vivía..el caso es que oí el tropel del caballo que cogio para el lado del Cuartel de la 21. El Jinete se paró y amarró el caballo. Yo decía para mi misma:
Quién será ese americano que va a pasar por aquí ? .. la sangre cristo !!!
Y Yo pidiendole a Dios que no me fuera a decir nada por estar a deshoras de la noche en la puerta de mi casa. Yo me encomendé a dios y a todos los santos, Santo Dios mio..Santo fuerte.. Santo Inmortal.. librame de todo susto y de todo mal. Dios miio yo no sabía que hacer. Así entonces cuando éste iba pasando cerca de mi casa, y en dirección mía. Dios mío yo no sabía que hacer. El volvió atrás y yo le ví el perfil de su cara ..era un hombre simpático. El siguió caminando después le oí sonar la espuela.
Que cosa éra eso ? dije yo. Siguió caminando hasta que llegó a la esquina de los Montenegro y entonces se bajó ahí y se paró en medio de la calle haciendo maniobras militares. Ya cogió él para lo que ahora es la casa de los Madrices y le dió tres golpes a la puerta. yo me dije ahí vive ese americano, pero le mire la capa era antes de color café cuando paso delante de mi casa se miraba azul turqui, después se paró en la propia esquina de los Madrices y volvió a hacer las mismas maniobras y cogió para el trasero del Colegio San Ramón y de la Asunción. Pero cuando iba ya a llegar a la esquina encontró a un hombre, que al pasar cerca de mi le pregunté ? Vistes a aquel americano que va allá? No he visto a anadie, lo que usted vió seguramente fué Arrechavala. Efectivamente ese era Arrechavala que había dejado su caballo cerca de mi casa. De estos relatos existen muchos. Según se relata, Arrechavala Apoyó la construcción de la Capilla de San Sebastián y dió un donativo para reconstruir la Recolleción. También obsequió la imágen de San Sebastián de Jesús Atado a la Columna. y la Virgen de Dolores.
El Coronel Arrechavala solo se dejaba ver por algunas muchachas, y los hombres decian ya lo vamos a atrapar pero cuando sentían el coronel les estaba dando latigazos (este no se dejaba ver por ellos). Cuando venian las festividades de la Virgen de Guadalupe; el mandaba a comprar todas las flores de los jardines de León para dornar a la Virgen. se cuenta que él tenía muchas haciendas y casas. Una de sus haciendas fué la que tenía el nombre de los Arcos y tambien fué según se cree. el propietario del ingenio San Jacinto.
LA CARRETA NAGUA o (NAHUA , NÁUALT)
Tomado de "Nicaragua de Mis Recuerdos"
CarretaNaguas, Cuentos y leyendas de Estelí, Madriz y Nueva Segovia, Cuentos y leyendas de León y Chinandega
La carretanagua, sale en las noches oscuras de mi pueblo, sembrando terror entre los asustados vecinos que aunque no la ven, escuchan su infernal paso por las antiguas calles de la ciudad.
Dicen que al llegar a las esquinas se esfuma, que no dobla, más bien vuelve a aparecer despacio anunciando una muerte segura en la calle que sigue. Los valientes que se han atrevido a espiar su paso desde la oscuridad de las sombras afirman que va conducida por la Muerte Quirina. Otros insisten que nadie la guia, más que un par de bueyes flacos y huesudos. Va buscando víctimas y carga eternamente las almas en pena de las personas que gozan haciendo el mal de sus vecinos del barrio con sus chismes, maldades y venganzas.
“Por las noches en el silencio de los caminos solitarios se oye pasar la misteriosa carreta. Los perros y las personas que se atreven a ver aquella carreta nagua quedan con fiebre del tremendo susto de la aterradora visión. Algunos pierden el habla por varios días y hasta se han mencionado casos de muertos por oír el ruido del chirriante paso de la carreta. Doña Julia, habitante del Municipio de Jalapa, Nueva Segovia dice que un día vio una carreta inmensa y en ella dos pasajeros quirinas que llevaban una vela prendida en cada mano. Sus cabezas estaban cubiertas con capuchas blancas, según ella eran las animas del purgatorio. Los dos pasajeros solo decían ‘reza por mi alma’ una y otra vez. Doña Julia no aguantó, dice que la vista se le nubló y perdió el conocimiento. Recuerda que los siguientes días fueron terribles para ella debido a la terrible fiebre y por varios días perdió la voz.”
Otra versión:
La carreta es un medio de transporte que fue introducido por los españoles a Nicaragua en el tiempo de la Conquista. En ella llevaban a los indígenas para venderlos como esclavos o hacer trabajos duros. Generalmente se los llevaban en las noches, ante el horror de sus familias que sabían que no volverían a ver a sus seres queridos. Los indígenas le tenían mucho miedo a la carreta y la relacionaban con la muerte. Se cree que de este terror nació en Nicaragua la leyenda de la Carreta Náhualt o Carreta Nagua. Náhualt es la lengua azteca que se hablaba en México y América Central en el tiempo que vinieron los españoles.
Las personas de los pueblos dicen que la Carreta Nagua se escucha pasar en las noches, en el silencio de las calles y generalmente en abril. Cuando va pasando, todos los perros comienzan a aullar como lobos. Da un escalofrío en el cuerpo, desde la nuca hasta los talones de los pies como si uno se quedara paralizado de miedo. Empieza la persona a temblar de miedo y se queda prendida en calentura, débil y en shock mirando como la carreta se va alejando entre la neblina. Los curiosos que han logrado verla caen gravemente enfermos con fiebre y mueren a los pocos días. Dicen que solo los recién nacidos y los que están a punto de morir parecen ver el espanto.
La gente que la ha visto dice que la Carreta Nagua va manejada por dos bueyes flacos como esqueletos y otros aseguran que va sola, que nadie la lleva. La guía la Muerte Quirina que va vestida con un sudario blanco y una guadaña en el hombro derecho. Lleva en la carreta las almas de todos los curiosos que se asoman a verla para vender despues sus almas al Diablo. En el silencio de las noches se escucha que va pasando en las calles de piedra, toda vieja y floja, con una ruedas que están a punto de quebrarse y que suenan como huesos pegándose unos con otros. Dicen que es horrible y que a los lados de ella van unos esqueletos caminando con unas candelas en la mano. Si estos esqueletos se encuentran con alguien que anda en la calle, le entregan la candela y cuando éstos han pasado, la persona que le dieron la candela descubre con horror que lo que tiene en la mano es un hueso, no una candela. La carreta no cruza esquinas en cruz. Cuando llega a una esquina, retrocede o desaparece y vuelve a aparecer más adelante.
—————————————————————————-
Testimonio:
Allá en Telica, sobre el camino que va de León a Chinandega, se oye mucho pasar la carreta nagua y doña Jacinta ya se las conoce todas a la bendita carreta, según sus propias palabras, pero su susto más grande nos lo evocó con escalofrío:
“Yo estaba solita, íngrima, ya eran las once e a noche y Chon todavía no había llegado. Yo sabía que el vendría temprano a la casa porque había ido a la vela de la agüela de Chilo. Estaba yo pensando que era tarde, cuando de pronto oí un estrépito, los perros aullaban, las gallinas cacareaban, los animales estaban asustados. No había luna y las calles oscuras, oscuras. Yo temblaba pero al fin de cuentas decidí asomarme a ver lo que pasaba. Entonces agarré valor y salí. No ví mas que una inmensa carreta y pronto perdí el conocimiento, la vista se me nubló y caí privada. Al día siguiente todavía tenía calentura y pasé dos días sin poder hablar, el sonido de la vos no me salía. Eso le sucede a las personas que ven esa carreta. Dicen que esos pasajeros que llevan una vela prendida en cada mano y con la cabeza cubierta con una capuchas blancas, son las ánimas del purgatorio que andan penando…”
– Tomado de Cuentos y leyendas nicaragüenses
CarretaNaguas, Cuentos y leyendas de Estelí, Madriz y Nueva Segovia, Cuentos y leyendas de León y Chinandega
La carretanagua, sale en las noches oscuras de mi pueblo, sembrando terror entre los asustados vecinos que aunque no la ven, escuchan su infernal paso por las antiguas calles de la ciudad.
Dicen que al llegar a las esquinas se esfuma, que no dobla, más bien vuelve a aparecer despacio anunciando una muerte segura en la calle que sigue. Los valientes que se han atrevido a espiar su paso desde la oscuridad de las sombras afirman que va conducida por la Muerte Quirina. Otros insisten que nadie la guia, más que un par de bueyes flacos y huesudos. Va buscando víctimas y carga eternamente las almas en pena de las personas que gozan haciendo el mal de sus vecinos del barrio con sus chismes, maldades y venganzas.
“Por las noches en el silencio de los caminos solitarios se oye pasar la misteriosa carreta. Los perros y las personas que se atreven a ver aquella carreta nagua quedan con fiebre del tremendo susto de la aterradora visión. Algunos pierden el habla por varios días y hasta se han mencionado casos de muertos por oír el ruido del chirriante paso de la carreta. Doña Julia, habitante del Municipio de Jalapa, Nueva Segovia dice que un día vio una carreta inmensa y en ella dos pasajeros quirinas que llevaban una vela prendida en cada mano. Sus cabezas estaban cubiertas con capuchas blancas, según ella eran las animas del purgatorio. Los dos pasajeros solo decían ‘reza por mi alma’ una y otra vez. Doña Julia no aguantó, dice que la vista se le nubló y perdió el conocimiento. Recuerda que los siguientes días fueron terribles para ella debido a la terrible fiebre y por varios días perdió la voz.”
Otra versión:
La carreta es un medio de transporte que fue introducido por los españoles a Nicaragua en el tiempo de la Conquista. En ella llevaban a los indígenas para venderlos como esclavos o hacer trabajos duros. Generalmente se los llevaban en las noches, ante el horror de sus familias que sabían que no volverían a ver a sus seres queridos. Los indígenas le tenían mucho miedo a la carreta y la relacionaban con la muerte. Se cree que de este terror nació en Nicaragua la leyenda de la Carreta Náhualt o Carreta Nagua. Náhualt es la lengua azteca que se hablaba en México y América Central en el tiempo que vinieron los españoles.
Las personas de los pueblos dicen que la Carreta Nagua se escucha pasar en las noches, en el silencio de las calles y generalmente en abril. Cuando va pasando, todos los perros comienzan a aullar como lobos. Da un escalofrío en el cuerpo, desde la nuca hasta los talones de los pies como si uno se quedara paralizado de miedo. Empieza la persona a temblar de miedo y se queda prendida en calentura, débil y en shock mirando como la carreta se va alejando entre la neblina. Los curiosos que han logrado verla caen gravemente enfermos con fiebre y mueren a los pocos días. Dicen que solo los recién nacidos y los que están a punto de morir parecen ver el espanto.
La gente que la ha visto dice que la Carreta Nagua va manejada por dos bueyes flacos como esqueletos y otros aseguran que va sola, que nadie la lleva. La guía la Muerte Quirina que va vestida con un sudario blanco y una guadaña en el hombro derecho. Lleva en la carreta las almas de todos los curiosos que se asoman a verla para vender despues sus almas al Diablo. En el silencio de las noches se escucha que va pasando en las calles de piedra, toda vieja y floja, con una ruedas que están a punto de quebrarse y que suenan como huesos pegándose unos con otros. Dicen que es horrible y que a los lados de ella van unos esqueletos caminando con unas candelas en la mano. Si estos esqueletos se encuentran con alguien que anda en la calle, le entregan la candela y cuando éstos han pasado, la persona que le dieron la candela descubre con horror que lo que tiene en la mano es un hueso, no una candela. La carreta no cruza esquinas en cruz. Cuando llega a una esquina, retrocede o desaparece y vuelve a aparecer más adelante.
—————————————————————————-
Testimonio:
Allá en Telica, sobre el camino que va de León a Chinandega, se oye mucho pasar la carreta nagua y doña Jacinta ya se las conoce todas a la bendita carreta, según sus propias palabras, pero su susto más grande nos lo evocó con escalofrío:
“Yo estaba solita, íngrima, ya eran las once e a noche y Chon todavía no había llegado. Yo sabía que el vendría temprano a la casa porque había ido a la vela de la agüela de Chilo. Estaba yo pensando que era tarde, cuando de pronto oí un estrépito, los perros aullaban, las gallinas cacareaban, los animales estaban asustados. No había luna y las calles oscuras, oscuras. Yo temblaba pero al fin de cuentas decidí asomarme a ver lo que pasaba. Entonces agarré valor y salí. No ví mas que una inmensa carreta y pronto perdí el conocimiento, la vista se me nubló y caí privada. Al día siguiente todavía tenía calentura y pasé dos días sin poder hablar, el sonido de la vos no me salía. Eso le sucede a las personas que ven esa carreta. Dicen que esos pasajeros que llevan una vela prendida en cada mano y con la cabeza cubierta con una capuchas blancas, son las ánimas del purgatorio que andan penando…”
– Tomado de Cuentos y leyendas nicaragüenses
EL CACIQUE ADIAC
EL CACIQUE ADIAC
En la Ciudad de León y sobre todo en el "Pueblo de Sutiava"
se mantiene ese sentimiento de orgullo, de sangre Indo-Hispana,
de esa sangre aborigen a la que le cantó "El Poeta Chorotega",
Antenor Sandino Hernández, y hoy por hoy, en el sitio del árbol
"El Tamarindón" se mantiene la visita a este legendario árbol por los visitantes
extranjeros y nacionales, los jóvenes estudiantes que en excursiones hacen acto
de presencia. Y es y será un símbolo de lucha, de entereza y de rebeldía para el
¡Gran Pueblo de Sutiava!
Edicamen.
viernes 18 de mayo de 2007
El Cacique Adiac
Unos de los valores más representativos del pueblo indígena de Subtiaba, de importancia y que llena de orgullo, identidad y patriotismo es la leyenda del cacique Adiac que también se le conoce como cacique del Tamarindón.
Dicen los abuelos que el Cacique fue el que recibió a los emigrantes leoneses que pretendiendo asilo temporal, llegaron hasta sus aposentos. Él juntó a una delegación de sus guerreros y el concejo de ancianos, dialogaron y negociaron la estadía temporal.
Se cuenta que fue un gran guerrero, de batallas en Olocotón, El Apante, El Opico, Orota y el Ostayo. Se dice que Adiac confió mucho en la palabra de sus vecinos y que por eso fue capturado al noroeste de Subtiaba, asesinado y colgado en el antiguo árbol del Tamarindón. Como símbolo de terror y [provocar] secuela sicológica, fue dejado por días como para doblegar el coraje de su pueblo.
A pesar del anonimato y el bozal histórico que algunos imponen, Adiac vive en el corazón y nervio de cada descendiente de Subtiaba. Sigue vivo en la memoria colectiva la figura de este hombre.
A pesar de los atropellos, esta leyenda no sufrió transformación a partir de la realidad y continúa vigente.
Más que una leyenda es un ejemplo de casta y heroísmo.
Publicado por Mendoza en 21:13
En la Ciudad de León y sobre todo en el "Pueblo de Sutiava"
se mantiene ese sentimiento de orgullo, de sangre Indo-Hispana,
de esa sangre aborigen a la que le cantó "El Poeta Chorotega",
Antenor Sandino Hernández, y hoy por hoy, en el sitio del árbol
"El Tamarindón" se mantiene la visita a este legendario árbol por los visitantes
extranjeros y nacionales, los jóvenes estudiantes que en excursiones hacen acto
de presencia. Y es y será un símbolo de lucha, de entereza y de rebeldía para el
¡Gran Pueblo de Sutiava!
Edicamen.
viernes 18 de mayo de 2007
El Cacique Adiac
Unos de los valores más representativos del pueblo indígena de Subtiaba, de importancia y que llena de orgullo, identidad y patriotismo es la leyenda del cacique Adiac que también se le conoce como cacique del Tamarindón.
Dicen los abuelos que el Cacique fue el que recibió a los emigrantes leoneses que pretendiendo asilo temporal, llegaron hasta sus aposentos. Él juntó a una delegación de sus guerreros y el concejo de ancianos, dialogaron y negociaron la estadía temporal.
Se cuenta que fue un gran guerrero, de batallas en Olocotón, El Apante, El Opico, Orota y el Ostayo. Se dice que Adiac confió mucho en la palabra de sus vecinos y que por eso fue capturado al noroeste de Subtiaba, asesinado y colgado en el antiguo árbol del Tamarindón. Como símbolo de terror y [provocar] secuela sicológica, fue dejado por días como para doblegar el coraje de su pueblo.
A pesar del anonimato y el bozal histórico que algunos imponen, Adiac vive en el corazón y nervio de cada descendiente de Subtiaba. Sigue vivo en la memoria colectiva la figura de este hombre.
A pesar de los atropellos, esta leyenda no sufrió transformación a partir de la realidad y continúa vigente.
Más que una leyenda es un ejemplo de casta y heroísmo.
Publicado por Mendoza en 21:13
CUENTOS Y LEYENDAS
viernes 18 de mayo de 2007
Tomado del sitio Web "Cuentos y Leyendas Nicargüense"
Tío Conejo Comerciante
(Tradición oral, autor anónimo)
Una vez tío Conejo cogió una cosecha que consistía en una fanega de maíz y otra de frijoles y como era tan bandido, se propuso sacar de eso todo lo que pudiera.
Pues bueno, un miércoles muy de mañana se puso su gran sombrero de pita, se echó el chaquetón al hombro y cogió el camino. Llegó donde tía Cucaracha y tun, tun. Tía Cucaracha, que estaba tostando café, salió cobijándose con su pañuelo para no resfriarse.
--¿Quién es? ¡Adiós trabajos! ¡si es tío Conejo! ¿Qué se le ofrece? Pase ‘pa dentro y se sienta --y tía Cucaracha limpió la punta de la banca con su delantal.
--Aquí no más-- contestó tío Conejo --si vengo rapidito a ver si quiere que hagamos un trato. ¿Qué le parece que vendo una fanega de maíz y otra de frijoles en dos pesos? ¡Báileme ese trompo en la uña! Regaladas, tía Cucaracha, pero la necesidá tiene cara de caballo.
--Pues ai vamos a ver, tío Conejo. Si me decido, allá llego.
--No, no, tía Cucaracha. Si se decide es ya, porque si no voy a buscar otro. Vine aquí de primero por ser usté. Y si se decide, llegue a la casa el sábado como a las siete de la mañana, porque yo tengo que bajar a la ciudá.
--¡Qué carambada! Hago el trato y allá llego el sábado con mi carreta. Pero no se vaya. Ahorita está el café y tengo un tamal que acabo de hacer.
Tío Conejo se sentó y al poco rato estaba allí tía Cucaracha con un buen jarro de café acabadito de hacer y una gran tamal fresquecito.
Con ese bocadito en el estómago, siguió tío Conejo su camino. Llegó donde tía Gallina y tun, tun.
--¿Quién es? gritó desde adentro tía Gallina, que estaba sofocada con el almuerzo.
--Yo, tío Conejo, que vengo a ver si hacemos un trato.
--Pase ‘pa dentro y se sienta. A ver, ¿qué cual es el trato?
--Es que vendo una fanega de maíz y otra de frijoles en dos pesos. ¡Vea qué fácil! Como quien dice, tirar el mai y los frijoles a la calle... Pero estoy en un gran problema y tengo que venderlos por esa miseria. Me vine directo a buscarla, tía Gallina, porque al fin y al cabo somos buenos amigos y uno debe preferir a los amigos.
Tía Gallina fue a voltear la tortilla al comal, y mientras fue y vino, pensó que era un buen negocio y prometió a tío Conejo ir el sábado como a las ocho con su carreta, por el maíz y los frijoles. También le dió un queso hecho en la casa para que probara.
Tío Conejo siguió su camino y llegó donde tía Zorra que estaba pelando unos pollos.
--¡Hola, tía Zorra! ¿Cómo me le va?
--¡Pero hombre, tío Conejo! ¡Buenas patas tiene su caballo! Pase adelante, pase adelante y ahorita almorzamos.
Tío Conejo entró y propuso el negocio del maíz y de los frijoles a tía Zorra, metiéndole unas largas y otras cortas: que la había preferido a todos y que por aquí y por allá, y que si se decidía, llegara como a las nueve el sábado, porque él tenía que bajar a la ciudad. Tía Zorra dijo que bueno, y prometió llegar el sábado con sus dos pesos donde tío Conejo.
Después que se pegó la gran hartada, tío Conejo se despidió y siguió su camino. Llegó donde tío Coyote, que estaba quitando del fuego una gran olla de nacatamales.
--¡Upe! Tío Coyote. ¿Cómo le va?
--¡Dichosos ojos, tío Conejo! Vale más llegar a tiempo que ser convidado. Entre ‘pa dentro y prueba estos nacatamalitos, están bien ricos.
Mientras se comía su nacatamal, tío Conejo ofreció sus fanegas de maíz y de frijoles a tío Coyote por dos pesos. En seguida cerraron el trato y tío Coyote quedó en llegar por ellas el sábado como a las diez de la mañana, con su carreta.
Tío Conejo se despidió y siguió adelante. Llegó a casa de tío Tigres, que estaba en el corredor afilándose las uñas.
--Tío Tigre, a ofrecerle una fanega de maíz y otra de frijoles en dos pesos. ¡Un disparate! Pero es que ando apurado para salir de unas mis deudas que me tiene loco.
Tío Tigre trató, y quedó de llegar el sábado con sus dos mulas, por el maíz y los frijoles. Tío Conejo le propuso que llegara como a medio día, porque en la mañana tenía que estar en la ciudad, de precisa, y no volvería a casa sino hasta por ahí de la una.
Luego tío Conejo regresó a su casa. El sábado se levantó de mañanita y se sentó en el corredor. Apenas había salido el sol, cuando vió venir a tía Cucaracha con su carreta.
Tío Conejo la hizo llevar la carreta detrás de la casa. Le enseñó el maíz y los frijoles; tía Cucaracha sacó del seno el pañuelo en que traía anudado el dinero, soltó el nudo y puso en manos del vendedor los dos pesos.
El muy bueno a las tapas [labioso] de tío Conejo invitó a entrar a tía Cucaracha, descolgó la hamaca que estaba guindada de la solera de la sala y le dijo: --Venga, tía Cucaracha, y se da una mecidita mientras se fuma este puro de chilcagre. Y tía Cucaracha se echó en la hamaca y se puso a fumar.
Tío Conejo estaba para adentro y para afuera. De pronto apareció con las manos en la cabeza.
--¡Tía Cucaracha de Dios! Allá viene tía Gallina, y viene para acá.
--¡No diga eso, tío Conejo! --dijo tía Cucaracha tirándose de la hamaca--. ¡Dios libre sepa que estoy aquí!
¡Escóndame por vida suyita, tío Conejo! Ya me parece que estoy en el buche de tía Gallina.
Tío Conejo la escondió entre el horno y salió a recibir a tía Gallina, a la que hizo llevar la carreta al galerón, le enseño las fanegas de maíz y de frijoles y recibió los dos pesos. Después por señas la hizo asomarse al horno y tía Gallina se va encontrando con tía Cucaracha, que pasó a su buche en un decir amén. En seguida la llevó a la sala, la hizo subir a la hamaca y aceptar un puro.
Cuando tía Gallina estaba en lo mejor, meciéndose y fumando, entró tío Conejo con las manos en la cabeza: --¿Tía Gallina de Dios? ¿Adivíneme quién viene ay no masito?
--¿Quién, tío Conejo?
--Pues tía Zorra, y no sé si es por usté o por mí.
--Por mí, tío Conejo. ¿Por quién había de ser? !Escóndame por vida suya! --Y la pobre tía Gallina, más muerta que viva, corría de aquí y de allá sin saber qué camino tomar.
Tío Conejo la escondió en el horno y salió a recibir a tía Zorra. La llevó a dejar la carreta en el potrero, para que no viera las otras, recibió sus dos pesos y en lo demás hizo como antes. Le señaló el horno con mil malicias y tía Zorra se zampó a tía Gallina. Mientras se estaba meciendo en la hamaca y fumándose su puro, tío Conejo estaba como un condenado a muerte, para adentro y para afuera. En una de tantas, entró haciéndose el asustado:
--!Tía Zorra de Dios! ¿Adivine quién viene para acá?
Tía Zorra pegó un brinco--. ¿Quién, tío Conejo?
--Pues tío Coyote... Y no se sabe si es por usté o por mí.
--¡Ah, tío Conejo más sencillo! ¿por quién había de ser si no por mí? ¡Escóndame y Dios quiera no me huela!
Tío Conejo la escondió en el horno y salió a recibir a tío Coyote. Después que éste le entregó los dos pesos, lo llevó a la sala.
--Echese en la hamaca, tío Coyote, y descanse. Mientras tanto fúmese este purito.
No hay que apurarse por nada. De repente, cuando uno menos lo piensa llega la Pelona y adiós mis flores, se acabó quien te quería. Yo por eso nunca me apuro por nada.
Así que se fumó el puro, tío Conejo le dijo al oido: --Vaya y dese una asomadita al horno y verá la que le tengo allí. --Fue tío Coyote y halló a tía Zorra zorrita. En un momento la dejó difunta y se la comió. Estaba todavía relamiéndose, cuando entró tío Conejo:
--¡Tío Coyote de Dios! ¿Adivíneme quién viene allí no más?
--Diga, tío Conejo-- contestó tío Coyote asustado al ver la cara que hacía tío Conejo.
--¡Pues tío Tigre, con sus garras afiladas! Y no se sabe si es por usté o por mí.
--¡Ay, tío Conejo! ¡Ese viene por mí, porque me lleva una ganas! Escóndame, por la que más quiera.
--Pues métase entre ese horno y yo cierro la puerta.
Tío Coyote se metió, con el corazón que se le salía y bandido de tío Conejo se fue a la puerta a recibir a tío Tigre.
--Ya creí que no venía, tío Tigre --dijo el muy rebandido--. Pase, pase y descansa en esa hamaca, que debe de venir muy rendido. Fúmese este purito y luego viene a ver su maíz y sus frijoles.
Cuando tío Tigre descans, tío Conejo le dijo al oído:
--Prepárese, tío Tigre, y vaya a darse una asomadita por el horno.
Así lo hizo tío Tigre, quien se va hallando con tío Coyote que estaba con las canillas en una tembladera. Tío Tigre lanzó sus zarpazos y ¡Pun! ..., ¡Adiós, tío Coyote! ...
Después fueron a cargar en las mulas el maíz y los frijoles, y así fue como éste fue el único comprador que recibió la cosecha de tío Conejo, quien cobró diez pesos por una fanega de maíz y otra de frijoles, y se quedó con cuatro carretas y cuatro yuntas de bueyes y muy satisfecho de su mala fe.
Publicado por Mendoza en 23:09
Tomado del sitio Web "Cuentos y Leyendas Nicargüense"
Tío Conejo Comerciante
(Tradición oral, autor anónimo)
Una vez tío Conejo cogió una cosecha que consistía en una fanega de maíz y otra de frijoles y como era tan bandido, se propuso sacar de eso todo lo que pudiera.
Pues bueno, un miércoles muy de mañana se puso su gran sombrero de pita, se echó el chaquetón al hombro y cogió el camino. Llegó donde tía Cucaracha y tun, tun. Tía Cucaracha, que estaba tostando café, salió cobijándose con su pañuelo para no resfriarse.
--¿Quién es? ¡Adiós trabajos! ¡si es tío Conejo! ¿Qué se le ofrece? Pase ‘pa dentro y se sienta --y tía Cucaracha limpió la punta de la banca con su delantal.
--Aquí no más-- contestó tío Conejo --si vengo rapidito a ver si quiere que hagamos un trato. ¿Qué le parece que vendo una fanega de maíz y otra de frijoles en dos pesos? ¡Báileme ese trompo en la uña! Regaladas, tía Cucaracha, pero la necesidá tiene cara de caballo.
--Pues ai vamos a ver, tío Conejo. Si me decido, allá llego.
--No, no, tía Cucaracha. Si se decide es ya, porque si no voy a buscar otro. Vine aquí de primero por ser usté. Y si se decide, llegue a la casa el sábado como a las siete de la mañana, porque yo tengo que bajar a la ciudá.
--¡Qué carambada! Hago el trato y allá llego el sábado con mi carreta. Pero no se vaya. Ahorita está el café y tengo un tamal que acabo de hacer.
Tío Conejo se sentó y al poco rato estaba allí tía Cucaracha con un buen jarro de café acabadito de hacer y una gran tamal fresquecito.
Con ese bocadito en el estómago, siguió tío Conejo su camino. Llegó donde tía Gallina y tun, tun.
--¿Quién es? gritó desde adentro tía Gallina, que estaba sofocada con el almuerzo.
--Yo, tío Conejo, que vengo a ver si hacemos un trato.
--Pase ‘pa dentro y se sienta. A ver, ¿qué cual es el trato?
--Es que vendo una fanega de maíz y otra de frijoles en dos pesos. ¡Vea qué fácil! Como quien dice, tirar el mai y los frijoles a la calle... Pero estoy en un gran problema y tengo que venderlos por esa miseria. Me vine directo a buscarla, tía Gallina, porque al fin y al cabo somos buenos amigos y uno debe preferir a los amigos.
Tía Gallina fue a voltear la tortilla al comal, y mientras fue y vino, pensó que era un buen negocio y prometió a tío Conejo ir el sábado como a las ocho con su carreta, por el maíz y los frijoles. También le dió un queso hecho en la casa para que probara.
Tío Conejo siguió su camino y llegó donde tía Zorra que estaba pelando unos pollos.
--¡Hola, tía Zorra! ¿Cómo me le va?
--¡Pero hombre, tío Conejo! ¡Buenas patas tiene su caballo! Pase adelante, pase adelante y ahorita almorzamos.
Tío Conejo entró y propuso el negocio del maíz y de los frijoles a tía Zorra, metiéndole unas largas y otras cortas: que la había preferido a todos y que por aquí y por allá, y que si se decidía, llegara como a las nueve el sábado, porque él tenía que bajar a la ciudad. Tía Zorra dijo que bueno, y prometió llegar el sábado con sus dos pesos donde tío Conejo.
Después que se pegó la gran hartada, tío Conejo se despidió y siguió su camino. Llegó donde tío Coyote, que estaba quitando del fuego una gran olla de nacatamales.
--¡Upe! Tío Coyote. ¿Cómo le va?
--¡Dichosos ojos, tío Conejo! Vale más llegar a tiempo que ser convidado. Entre ‘pa dentro y prueba estos nacatamalitos, están bien ricos.
Mientras se comía su nacatamal, tío Conejo ofreció sus fanegas de maíz y de frijoles a tío Coyote por dos pesos. En seguida cerraron el trato y tío Coyote quedó en llegar por ellas el sábado como a las diez de la mañana, con su carreta.
Tío Conejo se despidió y siguió adelante. Llegó a casa de tío Tigres, que estaba en el corredor afilándose las uñas.
--Tío Tigre, a ofrecerle una fanega de maíz y otra de frijoles en dos pesos. ¡Un disparate! Pero es que ando apurado para salir de unas mis deudas que me tiene loco.
Tío Tigre trató, y quedó de llegar el sábado con sus dos mulas, por el maíz y los frijoles. Tío Conejo le propuso que llegara como a medio día, porque en la mañana tenía que estar en la ciudad, de precisa, y no volvería a casa sino hasta por ahí de la una.
Luego tío Conejo regresó a su casa. El sábado se levantó de mañanita y se sentó en el corredor. Apenas había salido el sol, cuando vió venir a tía Cucaracha con su carreta.
Tío Conejo la hizo llevar la carreta detrás de la casa. Le enseñó el maíz y los frijoles; tía Cucaracha sacó del seno el pañuelo en que traía anudado el dinero, soltó el nudo y puso en manos del vendedor los dos pesos.
El muy bueno a las tapas [labioso] de tío Conejo invitó a entrar a tía Cucaracha, descolgó la hamaca que estaba guindada de la solera de la sala y le dijo: --Venga, tía Cucaracha, y se da una mecidita mientras se fuma este puro de chilcagre. Y tía Cucaracha se echó en la hamaca y se puso a fumar.
Tío Conejo estaba para adentro y para afuera. De pronto apareció con las manos en la cabeza.
--¡Tía Cucaracha de Dios! Allá viene tía Gallina, y viene para acá.
--¡No diga eso, tío Conejo! --dijo tía Cucaracha tirándose de la hamaca--. ¡Dios libre sepa que estoy aquí!
¡Escóndame por vida suyita, tío Conejo! Ya me parece que estoy en el buche de tía Gallina.
Tío Conejo la escondió entre el horno y salió a recibir a tía Gallina, a la que hizo llevar la carreta al galerón, le enseño las fanegas de maíz y de frijoles y recibió los dos pesos. Después por señas la hizo asomarse al horno y tía Gallina se va encontrando con tía Cucaracha, que pasó a su buche en un decir amén. En seguida la llevó a la sala, la hizo subir a la hamaca y aceptar un puro.
Cuando tía Gallina estaba en lo mejor, meciéndose y fumando, entró tío Conejo con las manos en la cabeza: --¿Tía Gallina de Dios? ¿Adivíneme quién viene ay no masito?
--¿Quién, tío Conejo?
--Pues tía Zorra, y no sé si es por usté o por mí.
--Por mí, tío Conejo. ¿Por quién había de ser? !Escóndame por vida suya! --Y la pobre tía Gallina, más muerta que viva, corría de aquí y de allá sin saber qué camino tomar.
Tío Conejo la escondió en el horno y salió a recibir a tía Zorra. La llevó a dejar la carreta en el potrero, para que no viera las otras, recibió sus dos pesos y en lo demás hizo como antes. Le señaló el horno con mil malicias y tía Zorra se zampó a tía Gallina. Mientras se estaba meciendo en la hamaca y fumándose su puro, tío Conejo estaba como un condenado a muerte, para adentro y para afuera. En una de tantas, entró haciéndose el asustado:
--!Tía Zorra de Dios! ¿Adivine quién viene para acá?
Tía Zorra pegó un brinco--. ¿Quién, tío Conejo?
--Pues tío Coyote... Y no se sabe si es por usté o por mí.
--¡Ah, tío Conejo más sencillo! ¿por quién había de ser si no por mí? ¡Escóndame y Dios quiera no me huela!
Tío Conejo la escondió en el horno y salió a recibir a tío Coyote. Después que éste le entregó los dos pesos, lo llevó a la sala.
--Echese en la hamaca, tío Coyote, y descanse. Mientras tanto fúmese este purito.
No hay que apurarse por nada. De repente, cuando uno menos lo piensa llega la Pelona y adiós mis flores, se acabó quien te quería. Yo por eso nunca me apuro por nada.
Así que se fumó el puro, tío Conejo le dijo al oido: --Vaya y dese una asomadita al horno y verá la que le tengo allí. --Fue tío Coyote y halló a tía Zorra zorrita. En un momento la dejó difunta y se la comió. Estaba todavía relamiéndose, cuando entró tío Conejo:
--¡Tío Coyote de Dios! ¿Adivíneme quién viene allí no más?
--Diga, tío Conejo-- contestó tío Coyote asustado al ver la cara que hacía tío Conejo.
--¡Pues tío Tigre, con sus garras afiladas! Y no se sabe si es por usté o por mí.
--¡Ay, tío Conejo! ¡Ese viene por mí, porque me lleva una ganas! Escóndame, por la que más quiera.
--Pues métase entre ese horno y yo cierro la puerta.
Tío Coyote se metió, con el corazón que se le salía y bandido de tío Conejo se fue a la puerta a recibir a tío Tigre.
--Ya creí que no venía, tío Tigre --dijo el muy rebandido--. Pase, pase y descansa en esa hamaca, que debe de venir muy rendido. Fúmese este purito y luego viene a ver su maíz y sus frijoles.
Cuando tío Tigre descans, tío Conejo le dijo al oído:
--Prepárese, tío Tigre, y vaya a darse una asomadita por el horno.
Así lo hizo tío Tigre, quien se va hallando con tío Coyote que estaba con las canillas en una tembladera. Tío Tigre lanzó sus zarpazos y ¡Pun! ..., ¡Adiós, tío Coyote! ...
Después fueron a cargar en las mulas el maíz y los frijoles, y así fue como éste fue el único comprador que recibió la cosecha de tío Conejo, quien cobró diez pesos por una fanega de maíz y otra de frijoles, y se quedó con cuatro carretas y cuatro yuntas de bueyes y muy satisfecho de su mala fe.
Publicado por Mendoza en 23:09
Suscribirse a:
Entradas (Atom)