*Ajaw es el creador de
todo, según la cosmovisión maya. Es el dueño, el
universo mismo y la vida, es
preexistente a todo lo creado y en quien se unen
los principios
masculino/femenino (García, Curruchiche & Taquirá; Palma,
2006). Y de la
Enciclopedia Wikipedia, La Enciclopedia libre y la página
Wiki Guatemala, conocida
como, Wikiguate, leemos lo siguiente:
“La Cosmovisión Maya se refiere a la visión del mundo del pueblo maya.
"Toda la naturaleza se encuentra integrada, ordenada e interrelacionada”.
Y,
"todos aquellos elementos que existen en la naturaleza, es decir, todo
lo que
hay en el universo es animado o tiene vida. Cada ser se complementa y
completa a los demás" (García, Curruchiche & Taquirá, 2009, p. 55).
De acuerdo con Verdugo (2009, p. 855), el pueblo maya es el pueblo indígena
más numeroso en Guatemala, representa al 39,3% de la población total.”
Y sobre esto, de acuerdo con Ferrater (1965), “la cosmovisión es una
concepción del mundo que penetra la vida espiritual del hombre y sirve como
marco orientativo de la acción práctica de los individuos (p. 244). Y nos sigue
diciendo: “En este sentido, la cosmovisión ayuda a los
individuos a percibir el
universo como ordenado e incluye teorías cosmogónicas
que revelan el origen
del mundo natural y de la especie humana; contiene ideas
sobre las fuerzas que
sostienen el universo material, la vida individual y
colectiva. Hay cosmovisiones
que representan estas
fuerzas como leyes naturales y filosóficas, y hay otras
que las consideran
dioses, espíritus u otras entidades, los cuales se
manifiestan en símbolos y
tienen nombres propios según la sociedad en
particular (Rupflin, 1999).
Y, al
identificar mis simpatías por esta obra. Recordé las conferencias y
discusiones
de altura sostenidas por el indigenista de Sutiava, Enrique de la
Concepción
Fonseca González; las lecciones en el Año General de la Unan de
1976, sobre
“Mesoamérica”. Las pláticas de Adolfo Isaac Sánchez Salgado,
acucioso
investigador de Sutiava, las polémicas y discusiones con el genial
Fernando J.
Núñez, y la instrucción de mi padre el poeta Edmundo Icaza
Munguía, sobre estos
temas.
Y volví a tocar el libro de José Reyes Monterrey,
“Apuntamientos Básicos
Para El Estudio De La Historia General De Nicaragua”. Y
busqué capítulos,
donde encontré temas subrayados sobre la invasión, conquista
y
colonización... no fue nada fácil. Diezmaron a las poblaciones indígenas...
No
fue nada pacífico. ¡La violencia, en primer lugar, sobre todas las cosas!
Practicaron
la cacería de aborígenes, desaparecieron pueblo enteros y hasta
montaron Circos
de Perros (el de Pedrarias Dávila), para descuartizar a
indígenas y Caciques
rebeldes, que resistían la conquista y colonización
española.
En
Guatemala, a la llegada de los españoles, se habían producido ya,
tres milenios
de historia.
Y
según Carlos Barrios, autor de El Libro del Destino, nos dice que,
“La
Historia nos revela que el Pueblo Maya ha sido objeto de genocidio y
etnocidio...”, “...imposición de la cultura extranjera: se impuso el idioma
español, otra espiritualidad, otra vestimenta, otras costumbres...”
Y fueron despojados y
separadas de la Madre Tierra, nos dice el
Hermano Chichimuch Utatlán, “nuestras
Abuelas y Abuelos fueron pisoteados
en su dignidad humana”
Pero, igual que el fuego, que los Mayas
lo cubrían con cenizas para
protegerlo, se comprueba, que no renunciaron a sus raíces, que estuvo
siempre
latente ese calor, esa llama, que en los tiempos actuales ha brotado,
con
fuerza de sagrado fuego milenario,
en la Cosmovisión Maya: para saber
vivir y
saberla vivir.
Todos los pueblos tienen su propia
cosmovisión. Y todos han dado su
aporte. Ahora, en cuanto al pueblo Maya en
particular, durante sus 5128 años
de existencia, ha dado extraordinarios
aportes a la humanidad. Y cito el
siguiente texto, que aparece en
el libro, y es el de la Coordinadora del Centro
de Estudios Maya
del Instituto de Investigación Filológicas de UNAM de
México, que dice,
que entre los avances científicos está: un sistema complejo
calendárico, así como
la numeración vigesimal con el cero y el valor posicional
de los signos. La
escritura maya, de valor fonético y logosilábica, funcionó en
una vasta región.
Es un sistema que está a nivel de las grandes civilizaciones del
mundo.
Concluyendo, veamos, que nos dice la Enciclopedia Libre (Wikipedia),
con
relación a la astronomía. Los mayas: “Hicieron
observaciones
astronómicas extremadamente precisas. Sus diagramas de los
movimientos de
la Luna y los planetas son iguales o superiores a los de
cualquier otra
civilización coetánea...”, “...los mayas descubrieron una medida precisa de la
duración del año
solar, mucho más exacta que la usada en Europa en la
época...”.
Y es
desde esa historia, y es, desde esos tiempos, que se alza hoy, la Voz
del
Hermano Chichimuch Utatlán, “Porque... ¿Hay un Alma, qué escuche?”
¿Todavía queda aliento?
***
Porque, ¡Todos estamos en peligro!
Y alzo también mi voz y digo:
Que
“... en esta crisis mundial de valores,
nos obligan a conjugar el verbo Peligro.
Y en la mira, la destrucción de la vida.
¿Quién escucha estas voces?
¡Nadie! ¿Hay algún alma?
Porque...
el mundo irracional del hombre
quiere acabar con el mundo animal, que es racional;
con el mundo vegetal, que es más perceptivo;
y con el mundo material
que es más sensible...
Porque... ¡Hay vida en cada cosa! Todo es movimiento
y cambio.
¿Y nosotros?
Porque...
Somos una partícula
de esas raíces,
de las que nos nutrimos y nutrimos
en una evolución constante,
en reciprocidad permanente
y en un indeleble cambio
perdurable, perpetuo, renovado
En... y con el aire
En... y con el agua y... con la tierra,
en un equilibrio nativo
que hoy peligra
que de originario
la armonía se alarma
porque se altera el todo
en montañas reducidas
montes tropicales oprimidos,
contaminación
destrucción
¡pueblos sometidos!
Clima envenenado.
Ríos, lagos y mares, ahogados en heces y tóxicos.
¿Quién atiende?
Hay un grito en el planeta por el aire,
el agua, el suelo, de ellos respiramos, vivimos
y nos nutrimos para reafirmarnos
en nuestra propia multiplicación.
¿Hay algún oído receptivo?
¡Salvemos La Tierra!
Salvemos a los pueblos originarios
¡Salvemos la Humanidad!
Es el grito de Chichimuch Utatlán
¡Es el grito de los descendientes Mayas!
¡Es el grito de los hombres y mujeres de buena voluntad!
¡Sí, hay almas, multiplicándose en Esperanzas!
Y de esas voces “que vienen de los primeros tiempos, hablan a los
tiempos que vienen. Brotan de la memoria de los Mayas, pero dicen para que las
escuche el mundo... y nos invitan a recrear el hilo roto de la vida, a
sanar la violada dignidad de la Naturaleza y a recuperar nuestra perdida
plenitud”, reflexiona profundamente Eduardo Galeano.
Hermano, Chichimuch, aquí se suman ¡MUCHAS VOCES!
Edmundo Icaza Mendoza.
8:10 p.m. del 25 de febrero de 2013.
Colonia 4 de Mayo Casa No. 20.
León, Nicaragua. Edicamen.