lunes, 4 de junio de 2012

DISCURSO-SEMBLANZA PARA FERNANDO JOSÉ NÚÑEZ


DISCURSO-SEMBLANZA"
Antes de llegar al local de la Alianza Francesa de León, Nicaragua, me sacudió un arrebato indescriptible, emoción que no la puedo descifrar... ¡Porque son emociones propias del Alma...!"

PARA EL SELECTO AMIGO, FERNANDO JOSÉ NÚÑEZ. ¡MIS CONGRATULACIONES EN SU HOMENAJE!

Distinguida y amable concurrencia.

Amigas y amigos.

Estas palabras que voy a expresar, recogen mi franco y sincero aprecio, para Fernando José Núñez López, el “Homenajeado la noche de Hoy”, por parte de "Los amigos y amigas de la Alianza Francesa de León", reconociendo su talento, su ilustración y la labor cultural que ha desarrollado en esta ciudad Universitaria.

Noche ésta, calada de fraternidad. A la que nos une, una indiscutible amistad, entre muchos de los presentes.

El próximo 4 de julio, estaré cumpliendo 50 años de amistad con Fernando José. ¿Y, cómo no voy a sentirme grandemente emocionado, al decir estas palabras, para mi hermano de muchas aventuras?

Pues, me decía, Fernando José Núñez, “que esta noche, se selle el resurgimiento en León, de la confraternidad de los poetas, que la concurrencia de ellos, y de todas las generaciones, juntos... prendamos el ánimo de poesía”, y que: “se multipliquen los conciertos, los recitales y las tertulias poéticas y se aclame a la poesía, en todos los corazones leoneses, como proclamara el Dr. Frank Lanzas Ayón en 1966 en su libro, Paracaídas del Recuerdo”. Porque él insistía que había que hacerse: “por medio de recitales y por todas partes...”, “.para mitigar dolores y pesares, de seres que tienen hambre y sed de justicia.”,

La vida de Fernando José Núñez, a mí entender, es muy interesante; maestro Núñez le digo yo, con mucho cariño, y al escribir estas letras, vienen a mi mente, aquellos tiempos de la Escuela Superior de Varones “Simón Bolívar”, cuando le decíamos “maestro” a talentos como a Dn. Octavio Quintana González, al maestro Enrique Jirón Balladares o al maestro Tomás Sarria Tijerino, hombres de saber e ilustración.

Y, es que Fernando Núñez, es un talento. Desde niño demostró su precocidad y ya joven, era capaz de aprenderse de memoria las lecciones y declamarlas con su estilo original y elocuente.

Yo tuve la oportunidad, como muchos de los que estamos aquí presente, de escuchar algún capítulo del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, o la Carta a Fanny Duvillars de Simón Bolívar, o los poemas largos de Rubén Darío, con una magistral esplendidez.

También, desde joven, su vida, fue muy agitada, con súbitas alteraciones y cambios bruscos, los que ha sufrido con frecuencia, pero siempre él, ha sido valiente para enfrentarlos.

Quiero hablar un poco de su vida personal e intelectual del Homenajeado, y aquí presente.

Fernando José Núñez, nace en la ciudad de León, el día 30 de julio de 1940. Es hijo de Dn. Julio López Yáñez, y de Dña. Lucila Núñez Murillo. Habitó por mucho tiempo, junto con su hermano Miguel, en la esquina opuesta al antiguo Mercadito Occidental de Zaragoza, casa solariega de sus bisabuelos y abuelos, y a la que llegaba, el sacerdote y poeta Azarías H. Pallais los días lunes, para platicar, con el “cascarrabias” de su abuelo (me dice el propio Fernando), Dn. Jacinto Núñez Prado; y agrega poniéndose un poco sentimental, “...yo acompañé al padre Pallais, prácticamente desde los 5 hasta los 15 años. Fueron como 9 ó 10 años hermosos, lo recuerdo como si fuera hoy... se queda pensativo y eleva la vista al cielo estrellado, y musita: “el padre Pallais, muere a las 6:00 de la tarde del 6 de septiembre de 1954”, enfatiza con cariño y dolor, el maestro Núñez, y vi cómo en ese momento, se le enjugaron los ojos. Y frotándose un poco, continúa: “que la primaria la cursó en la Escuela San José, anexo al Colegio San Ramón Tridentino. Sus maestras fueron: Carmen Ortega y Lolita Somarriba Arrechabala, luego pasó a la Escuela Superior de Varones “Simón Bolívar”, teniendo como maestro a Dn. Enrique Jirón Balladares; pero, el Canónigo Agustín Hernández Fornos, lo llevó al Dulce Nombre de Jesús, para que cursara el 6º grado. 

También, me dice, que dio la Primera Comunión en San Francisco, a los 7 años..., para bachillerase a los 16, en el Instituto Nacional de Occidente, Máximo Jerez, en el tiempo del maestro José Trinidad Sacasa Sacasa, cariñosamente llamado, “don Pepe” maestro de generaciones, y al cual, le fue dedicada la promoción, de aquel febrero de 1956, y recordando, añade... “que recuerda muy bien a su condiscípulo, Denis Saavedra Berríos, hoy eminente médico de esta ciudad de León”.

--Pero antes de llegar al INO, estuvo en el San. Ramón: el 1º, 2º y el 3º año, pero este último, fue a “medias”, porque se presentó un problema: Fernando ya era popular por sus declamaciones y le decían, “el poeta”. Y lo designan un 12 de octubre exactamente el año de 1953, para que declamara y dijera un discurso emotivo. Y me dice Fernando, Se celebraba el día de la raza. Y resulta que no les gustó las “cositas” que dije de los españoles... y por eso me querían expulsar. Pero fue el reverendo y director Joaquín Ferragut, el que impidió que el padre Ramón Balverá, cumpliera con su sentencia. Y entonces, “don Pepe Sacasa”, me mandó a llamar y me dijo, “que para mí, estaban abiertas las matrículas del INO”; y efectivamente, allí me matriculé, y terminé el tercer año, hasta bachillerarme en el año de 1956.

Evocando el pasado, me resalta su amor que sentía por su mamá. Tenía una excelente comunicación con ella. Era padre y madre para él. Y era tan ideal la comunicación, que ella le decía, que le preguntara cualquier cosa que no entendiera, con confianza. Mi mamita me explicaba las cosas de la vida, del crecimiento, del desarrollo, era increíble. Era mi maestra, mi amiga y mi madre.

Mi mamá era fantástica, yo le preguntaba sobre pasajes de la biblia, fragmentos de libros; trozo de historias, fechas, personajes etc.

Y, yo, le voy agregar esto, que es interesante: Ella era, también, la que le controlaba su biblioteca privada y quien se la manejaba. Estableciendo el orden y la ubicación de los libros de manera mental, ¡era extraordinaria mi mamita!”, afirma Fernando José.

Y a continuación me relata algo que por esa memoria única, de él, me resulta algo admirable. -Oíme, papa. No fregué, te voy a contar sobre la fiesta de mi bachillerato. Eso fue brillante... allí estuvo, recuerdo yo, el doctor... –y se detiene, respira e inspira hondo, llenándose de aire los pulmones, como si fuera a hacer, el Do de pecho, como cuando él canta sus áreas de ópera, o “Princesita” de José Mojica... y repite--: allí... (como haciendo memoria), estuvo el Dr. Leonardo Moreno, el Dr. Raúl Bermúdez Baca, el famoso periodista,Constantino González; el Dr. Roberto Buitrago Castillo... ¡Esperate, que ahorita estoy iluminado !, --respira y prosigue-- ...de Managua vino el Ing. Julio Vargas Pérez; también, estuvo, el Dr. Noel Arguello Dubón y José Ramón Sacasa... y te cuento, fue pura “etiqueta negra”...me la regaló el Dr. Gustavo Lacayo Pallais, cuatro cajas de la “grandota” -recalca emocionado-. Oíme... yo me echaba uno, de vez en cuando; escondido de mi mamá, ¡porque si no, ni quiera Dios, hombre... 

¡Y dejame decirte, que “don pepe” le dio permiso al internado para que asistiera a mi bachillerato. ¡Eso fue apoteósico!

La comunicación que tuvo con su mamá, fue igual como la que tuvo con el padre Pallais. Esto le permitió, hacerle las mismas preguntas, lo que fue uniéndolo más y más, al poeta y sacerdote, Azarías Henry Pallais... la H, es de Henry... acordate, me recalca Fernando.

Fernando José Núñez, participó también, en la Histórica Jornada por la Autonomía Universitaria en 1957, acompañando al Dr. Mariano Fiallos Gil., y recuerda, entre otros a: Ulises Terán Navas, Eduardo Pérez Somarriba, Alejandro Serrano Caldera, Ramón Molina y un Valdivia, de Chichigalpa, (grandes oradores estos dos últimos); e indiscutiblemente a Carlos Tünnerman Bernhein, Denis Martínez Cabezas, Ernesto Guerra y Alfonso Urroz.

La primera vez que escuché, el nombre de Fernando J. Núñez, fue en el mes de agosto de 1959, cuando los radio periódicos, de aquel tiempo y de esta ciudad de León, daban a conocer la noticia, que el Br. Fernando José Núñez, se había asilado, junto con Jaime Gabuardi Lacayo, en la Embajada Argentina de la ciudad capital. Y recuerdo, que uno de aquellos noticieros, era el recién fundado, “Nicaragua Adentro” del recordado periodista Armando Quintero Martínez, el que nació en la Voz del Trópico de José María Silva --me dijo el Prof. Ramiro Carvajal-- y que luego pasó a trasmitirse en Radio Circuito, de Armando Icaza Portocarrero, Ese radioperiódico era el que nos daba aquella noticia, con el característico “flash” de última hora... última hora...

El maestro Núñez, estuvo en la Argentina 11 meses, luego pasó a San Salvador, El Salvador, en el cual estuvo exactamente 2 años y un mes, nos cuenta el mismo Núñez.

Volví a escuchar este mismo nombre en el mes Julio el 4 de julio exactamente de 1962-- y fue cuando, me di cuenta, que junto con Guillermo (Pitillo) Lanzas, y el maestro Fernando Parajón Chacón, acompañándoles también, Ramón Figueroa Gallo, niña Leticia Boniche Vázquez, Antenor Sandino Hernández, María Luisa Cortés Avendaña y Héctor Sánchez Arguello, había fundado la Biblioteca Pública “Dr. Santiago Arguello”, la que se hallaba situada, en ese entonces, frente al costado oeste del antiguo Instituto Nacional de Occidente “Máximo Jerez”, el cual a su vez, estuvo contiguo a la Iglesia de San Francisco, de esta “Ciudad Universitaria”, y que hoy es el Hotel El Convento. Luego asistí, al Homenaje a Simón Bolívar, el 16 del mismo mes y año, y allí, repartió una carta de amor de El Libertador, a su prima Fanny; carta que también, repartió en casi en todo León, en número de mil volantes, carta que se la oí declamar soberbiamente.

Al igual, que por primera vez, tuve la oportunidad de escucharlo pronunciando un discurso, y eso fue al siguiente año de 1963... Fue un discurso vibrante y lleno de patriotismo, ante los restos mortales de Carlos Nájar, acompañante de Julio Alonso Leclaire y recién bajado de la montaña. Carlos Nájar fue asesinado en su casa de habitación cuando “chineaba” a su niño de pocos meses de nacido. 

Y Fernando ─en la tarde de los funerales del patriota─, se alzó con su potente voz, en el atrio de la Insigne Basílica de Catedral de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, exactamente, donde se encuentra un farol, en el costado Noroeste, con un potente discurso, que estremeció a todos. Y fui testigo de esas emociones trasmitidas por Fernando J. Núñez, al encontrarme escuchándolo en la esquina opuesta de El Sesteo, asido, al tubo de una señal de Alto, que había allí mismo, en esa famosa esquina leonesa.

Fue un discurso increíble, portentoso. Y, lo que me llamó más la atención o más bien, lo que me impresionó, fue la elocuencia con que lo expresaba, y sobre todo, con ese lenguaje que cautiva, como es el lenguaje preclaro, encendido y patriótico. Y lo digo aquí, categóricamente, que ese hecho, 
fue uno, de los que marcó mi sensibilidad y espíritu de joven. Cuando, esa tarde, en la que suspiraba un viento triste y trémulo y una concurrencia de notables ciudadanos, acompañaba al féretro, la que se movía a paso lento y compungido, pero marcándolo con firmeza doliente... Y de pronto, se oyó el trueno de una voz, que en esa tarde, sellaría con ese histórico discurso, mi quehacer intelectual, poético y político, de un joven recién nacido al mundo público, y que era pronunciado por un brillante intelectual que venía desde el exilio, a hacer labor cultural, y cierto, que por muchos años, la ha realizado en este León querido.

Quiero relatarle a continuación, esta anécdota: Cuando Fernando estaba en San Salvador, El Salvador: Allí era conocido como Luis, y el famoso, Schafik Jorge Handal Handal, le dijo: “Vé, ‘Chocho: A vos te toca una labor intelectual, ciudadana y cívica. Vete a tu Patria y a tu querido León, y elevá, la cultura de tu pueblo, con amor y patriotismo... ¡Vé, Chocho, esto hay que hacerlo ya...!”. Y, en 1962, se aparece en esta ciudad, Santiago de los Caballeros de León, el joven Fernando José Núñez.

Y llegando, funda, la Biblioteca pública Dr. Santiago Arguello, y edita Alma Centroamericana, la que tuvo muy buena aceptación. Pero, siempre, lo mismo, por difícil situación económica, no pido seguir difundiéndola. Y, aunque no está físicamente la biblioteca, él sigue instruyendo, orientando y colaborando con los muchachos estudiantes de los últimos años de bachillerato, con las investigaciones bibliográficas, para que presenten sus respectivas Monografías.

Y al respecto me dice, Luis Solís Benavides... “es que a Fernando lo que preguntés, él te lo contesta, te lo explica, te lo discute porque es un gran discutidor, es en definitiva, una Enciclopedia Andante”. O, una Biblioteca Andante, como dice el doctor y poeta Juan Centeno. Fernando, indiscutiblemente, "que es un talento". 

Y eso mismo, dijo el Dr. Edgardo Buitrago Buitrago, “Fernando es un talento...".

Y, esta boche afirmo, que con Fernando J., he bregado en el mar tumultuoso de la "incomprensión, de los sinsabores, de las traiciones... de las falsificaciones", y le he acompañado en decenas o centenas de aventuras. Unas, que le han tendido su abrazo fraterno; otras de un gusto acre, y qué, entre esos altibajos, el poeta Núñez, ha sabido enfrentarlos.

A propósito, del vocablo poeta. Él al oírlo, inmediatamente riposta: ¡”Yo no soy poeta, a mí me encanta la poesía!... Porque, desde mis tiempos que acompañé al padre Azarías H. Pallais, he vivido sobre los libros, como un apasionado lector y un perceptivo estudioso de la cultura... y de la poesía... de la historia, la filosofía... y de las manifestaciones de la sensibilidad humana. Creo que soy buen orador, declamador y buen crítico... he leído algunos cuantos libritos...”, modestia y aparte, apunta Fernando J. Núñez, bien irascible.

Y, en esta noche, le digo a Fernando J. Núñez: sempiterno soñador, perpetuo "sacerdotiso" del altar mayor del dios Baco; polémico, discutidor, controversial, pleitisto... ¡Tú, Fernando, te mereces esto y mucho más!... ¿Una pensioncita? Eso ya lo he oído hablar, pero todo... ha quedado en las páginas del recuerdo, y de una gaveta. ¿Por qué no, una vivienda, para vivir tus dignos sueños...? Pero nadie ha puesto oído, a esta petición.

Pero, quiero expresarte con júbilo, que es a partir de la inauguración de la biblioteca, aquel 4 de julio de 1962: es que se inició, de manera sorpresiva, la visita de una muchachada inquieta. Unos, del Instituto Nacional de Occidente; otros de los grupos de muchachos del sector de la Capilla San Juan de Dios, o del popular barrio El Laborío, de Sutiava, del Sagrario, (entre otros). Y, empezamos a participar en los actos culturales. Allí se rendía homenajes a todos: poetas, músicos, escritores, pintores, y grandes personalidades. Creándose así, La Galería de Hombres Ilustres. Yo logré llegar a convertirme, en una especie de secretario de dicha biblioteca. Y vienen a mi mente, nombres apreciados, como los de Edwin Reyes Vanegas, Mario Zamora, Mario Mendoza Medina, Marcos Midence, Gustavo Sáenz, José Saravia, Fulvio Palma Mora, Armando Reyes, Donald Midence, Robertín Valladares, Oscar Delgadillo y Ciro Orozco Berríos.

La galería se fue nutriendo, poco a poco, y llegó a contar con casi todos los poetas y personalidades de León, Nicaragua y del mundo, a los que se le rendía admiración, en este Templo de la Cultura. Sería de no acabar nunca, si me pusiera a nombrar a todos los hombres ilustres, que recibieron homenajes de parte de la biblioteca, Dr. Santiago Arguello. . Pero sí quiero, antes de concluir, mencionar, los funerales del poeta Chorotega, Antenor Sandino Hernández, que en capilla ardiente, se le rindió un homenaje muy sentido en la biblioteca. Estuvo presente, Monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes. tomaron la palabra, los poetas Dn. Joaquín Sacasa Sacasa, Edmundo Icaza Munguía, Adolfo Isaac Sánchez Hernández, Máximo Guillermo Alonso; y claro, sin faltar, sus amigos fraternos, Orlando Agüero, Raúl Martínez y Luis Solís. Todos, le acompañaron en las exequias y homenaje póstumo que se le tributara, en la biblioteca, al poeta, Antenor Sandino Hernández.

Y, le digo a Fernando, que estar con él, es pasar un día intelectual inolvidable, él contesta a cada pregunta, declama y es jocosa su conversación, matizada de humor sano.

¡Salud, Fernando José!

Sólo me resta, cumplir, con un deseo de Fernando: “acordate de mencionar al Dr. Modesto Armijo, buena persona el maestro. Al fraile Franciscano, Modesto Baquero, al periodista Dagoberto Sáenz, y los apreciados músicos ¡hombré!... a Luis A. Delgadillo, un pianista maravilloso; al virtuoso del “chelo” Dn. Josías Sáenz; al maestro del violín y la bandolina Dn. Panchito Reyes. A Mundito Arguello, buena gente, y a Toto Quintanilla.

Bueno, creo que he cumplido, con los deseos de los organizadores y del propio Fernando. Yo, felicito a la Asociación de Amigos, y a la misma Alianza Francesa de León, por la Actividades Culturales que vienen desarrollando. ¡¡¡Muchos éxitos les deseo!!! Buenas noche fiel auditorio.

Autor: Edmundo Icaza Mendoza. 3:28 a.m. del día martes, 27 de marzo de 2012. Colonia 4 de Mayo. Barrio de Zaragoza.

Leído en el local de la Alianza Francesa de la ciudad de León, Nicaragua a las 7:20 de la noche del 1º Junio-2012.


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