lunes, 19 de noviembre de 2012

POESÍA DE VARIOS AUTORES

POESÍA DE VARIOS AUTORES


                   Amor Eterno

         Podrá nublarse el sol eternamente;
         Podrá secarse en un instante el mar;
         Podrá romperse el eje de la tierra
         Como un débil cristal.

         ¡Todo sucederá! Podrá la muerte
         Cubrirme con su fúnebre crespón;
         Pero jamás en mí podrá apagarse
         La llama de tu amor.

                            Gustavo Adolfo Bécquer)

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         TOCO TU BOCA (Fragmento de “Rayuela”)

                   Toco tu boca,
                   con un dedo toco el borde de tu boca,
                   voy dibujándola como si saliera de mi mano,
                   como si por primera vez tu boca se entreabriera,
                   y me basta cerrar los ojos
                   para deshacerlo todo y recomenzar,
                   hago nacer cada vez la boca que deseo,
                   la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara,
                   una boca elegida entre todas,
                   con soberana libertad elegida por mí
                   para dibujarla con mi mano en tu cara,
                   y que por un azar que no busco comprender
                   coincide exactamente con tu boca
                   que sonríe por debajo
                   de la que mi mano te dibuja.

                   Me miras,
                   de cerca me miras,
                   cada vez más de cerca
                   y entonces jugamos al cíclope,
                   nos miramos cada vez más cerca
                   y los ojos se agrandan,
                   se acercan entre sí,
                   se superponen y los cíclopes se miran,
                   respirando confundidos,
                   las bocas se encuentran y luchan tibiamente,
                   mordiéndose con los labios,
                   apoyando apenas la lengua en los dientes,
                   jugando en sus recintos,
                   donde un aire pesado va y viene
                   con un perfume
                   viejo y un silencio.

                   Entonces,
                   mis manos buscan hundirse en tu pelo,
                   acariciar lentamente la profundidad de tu pelo
                   mientras nos besamos como si tuviéramos
                   la boca llena de flores o de peces,
                   de movimientos vivos,
                   de fragancia oscura.

                   Y si nos mordemos el dolor es dulce,
                   y si nos ahogamos en un breve y terrible
                   absorber simultáneo del aliento,
                   esa instantánea muerte es bella.

                   Y hay una sola saliva
                   y un solo sabor a fruta madura,
                   y yo te siento temblar contra mí
                   como una luna en el agua.

                                               Julio Cortázar

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                   Carta mínima a mi mujer

                   Si me matan, quiero que sepan que he vivido
                   en lucha por la vida y por el hombre.
                   Un mundo de todos para todos.

                   Si me matan, una rosa roja
                   modelo de mi corazón
                   es el amor que te dejo.

                   Si me matan, es igual.
                   No veré el maíz a la orilla de todos los caminos
                   ni el rastro de ternura para los pies descalzos
                   pero sé que vendrá.

                   Si me matan, no importa
                   nuestra causa seguirá viviendo
                   otros la seguirán.
                   El porvenir es brillante.

                                      Ricardo Morales Avilés, 
                                      Cárcel de la Aviación 1971.

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                            Cuando pierda sus cabellos la burguesía


                            Cuando llegue la aurora y pierda sus cabellos
                            la burguesía
                            ¿me seguirás amando como lo haces ahora
                            y tendrás la misma luz que hoy tienen tus ojos?

                            Si para entonces encuentro lugar de reposo
                            ¿seguirás necesitándome y querrás quedarte conmigo?
                            Tendremos más años y muchos más sueños que hoy
                            pero quizás podamos pasear por el jardín
                            conversar bajo un árbol o decirte una canción
                            tú puedes mirarme a través de la ventana
                            arrancar malas hierbas
                            o si lo prefieres, jugar con los niños cogidos a tu falda
                            o podríamos interpretar las estrellas
                            o coger el hilo y el ritmo a los poemas
                            o viajar los domingos a cualquier solitario planeta
                            o despacio caminar por las tardes sobre tibias arenas,
                            podríamos invitar a los amigos y despedirnos hasta el                                                                                                       [amanecer
                            o por el contrario muy serios, estudiar y aprender.
                            Veríamos juntos cambiar en luz las tinieblas del mundo.
                            ¿Podríamos pedir más?
                            Cuando llegue ese tiempo
                            ¿seguirás necesitándome y haciéndome compañía?
                            Voy a esperar tu respuesta
                            ha sonado el fusil, tengo mucho que hacer.

                                                        Ricardo Morales Avilés,
                                                        Cárcel de la Aviación, 1971


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REÍR LLORANDO

Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra
-el pueblo al aplaudirlo le decía:
"eres el más gracioso de la tierra, y el más feliz...".
Y el cómico reía.
Víctimas del "spleen", los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su "spleen" en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo:
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno "spleen" muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis.
-¡Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad.
-¡Tanto he leído!
-Que os ame una mujer.
 -¡Si soy amado!-Un título adquirid.
-¡Noble he nacido!
-¿Pobre seréis quizá?
-Tengo riquezas.
-¿De lisonjas gustáis?
-¡Tantas escucho!
-¿Qué tenéis de familia?
-Mis tristezas.
-¿Váis a los cementerios?
-Mucho... mucho...
-De vuestra vida actual
¿tenéis testigos?
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos, mis verdugos.
-Me deja -agrega el médico- perplejo vuestro mal,
y no debo acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo:
"sólo viendo a Garrik podréis curaos".

-¿A Garrik?
-Sí, a Garrik...
La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa:
todo aquél que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa!
-¿Y a mí me hará reír?
-¡Ah! sí, os lo juro;
él sí, nada más él; mas... ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo-, no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!
Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.

Juan de Dios Peza (México, 1852-1910)
Recopilado el 14 de Febrero de 1.959 (Venezuela)


http://www.monografias.com/

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El duelo del mayoral
[Poema: Texto completo.]
Anónimo
¿Que cómo fue, señora...?
Como son las cosas cuando son del alma.
Ella era linda y él era muy hombre,
y yo la quería y ella me adoraba;
pero él, hecho sombra, se me interponía
y todas las noches junto a la ventana
fragantes manojos de rosas había
y rojos claveles y dalias de nácar.
Y cuando las sombras cubrían las cosas
y en el ancho cielo la luna brillaba,
de entre las palmeras brotaba su canto
y como una flecha a su casa llegaba.


¡Cómo la quería!
Cómo le cantaba sus ansias de amores
y cómo vibraba con él su guitarra.
Y yo tras las palmas con rabia le oía
y entre canto y canto colgaba una lágrima.
Lágrima de hombre, no crea otra cosa,
que los hombres lloran como las mujeres
porque tienen débil, como ellas, el alma.


No puedo evitarlo, la envidia es muy negra
y la pena de amor es muy mala,
y cuando la sangre se enrabia en las venas
no hay quien pueda, señora, calmarla...


Y una noche, lo que hacen los celos,
lo esperé allá abajo, junto a la cañada;
retumbaba el trueno, llovía, y el río
igual que mis venas hinchado bajaba.
Al fin a lo lejos lo vi entre las sombras,
venía cantando su loca esperanza,
en el cinto colgaba el machete,
bajo el brazo la alegre guitarra.


Llegó hasta mi lado, tranquilo, sereno,
me clavó con los ojos su fría mirada;
me dijo: ¿Me espera?... Le dije: ¡Te espero!
y no hablamos más, ni media palabra.
Que era bravo el hombre, cual los hombres machos,
y los hombres machos pelean, no hablan.


¡Cómo la quería...! El machete dijo
su amor y sus ansias, roncaba su pecho,
brillaban sus ojos, y entre golpe y golpe ponía su alma.
No fue lucha de hombres, fue lucha de toros,
eso bien lo sabe la vieja cañada,
pero más que el amor y el ensueño
pudieron la envidia y la rabia,
y al fin mi machete lo dejó tendido
sobre su guitarra...


No tema, señora, son cosas pasadas...
Todavía en el suelo me dijo llorando:
-¡Quiérela... que es buena...!
Quiérela... como yo la he querido
¡Quiérela... que es santa...
que aunque muero...
la llevo metida en el alma!


Y tuve celos, señora, del que así me hablaba
y tuve celos de aquel que moría
y aun muriendo la amaba...
Y la sangre cegó mis pupilas
y el machete en la mano temblome de rabia
y lo hundí en su pecho con odio y con furia
y rasgué su carne buscándole el alma...
Porque en el alma se llevaba mi hembra...
y yo no quería que se la llevara.


Recopilada. Gracias Ciudad Seva

http://www.ciudadseva.com/



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